miércoles, 24 de diciembre de 2008

La Señal - Capítulo 3 de 3

El destino del "Arcano 17"

Pasaron tres días luego de haber enviado la señal de auxilio. Ésta, distaba mucho de ser una comunicación como la que los dos guerreros que estaban en el interior de la fragata científica, deseaban.

Por especificaciones técnicas una señal de auxilio se limitaba a un impulso transmitido por una onda subespacial que se transmitía a velocidades superiores a las de la luz, como una señal mandada por el hiperespacio. Tenía tanto de comunicación como una bengala lanzada por un naufrago en medio del mar.

Koroff, mientras supervisaba y realizaba las operaciones de reactivación del motor del "Arcano 17", se había preguntado cientos de veces si estaba ayudando al enemigo, si esto era una trampa, si una vez que la nave pudiera moverse Valahad no entregaría la Garra de Numbuhul a sus superiores y destruirían así su sistema planetario.

Pero vio las grabaciones de la cámara de seguridad.

Limpiamente, Valahad había eliminado a cuarenta y seis miembros de seguridad y tripulantes de la nave en la que estaban ahora. Lo más difícil, según los registros, había sido entrar en el almacén y cambiar los códigos de acceso, fue en esa incursión que habían matado a Sherpoh.

Cuarenta y seis bajas y Valahad sin un rasguño. Eso explicaba la facilidad con que se había soltado de las ataduras que le había hecho. Con un solo movimiento los cables con que le había atado cayeron al piso, sin mayores movimientos, sin alardes de fuerza, sin exageraciones ni demostraciones de poder.

Valahad era un excelente agente de operaciones de comando, pero de naves espaciales no sabía nada, al contrario de Koroff que desde niño había ayudado a su padre en las reparaciones de las naves de combate de su sistema.

La potencia del motor estaba en veinte por ciento, cuando el coronel y el capitán se encontraban en la sala de máquinas, restaurada en parte por los guerreros y en parte por los servicios automáticos de la nave.

- Valahad... - dijo Koroff, mientras analizaba las lecturas en un monitor - las reservas de combustible materia-antimateria están estables, aún así nos quedaremos sin potencia en veinticinco horas. Y no encuentro la falla...

- Ya revisamos todo - contesta cansadamente el coronel - Se me agotan las ideas.

- Reparar naves es sencillo, más sencillo aún que pilotarlas, pero si no logramos mover este cacharro...

- Uno de nuestros sistemas morirá.

El comentario de Valahad, les había hecho reanudar sus labores con mayor ahínco. Casi podían sentir las naves que venían a su encuentro, en respuesta a la llamada de auxilio. Seguramente abordarían la fragata y tomarían la bomba definitiva, para utilizarla inmediatamente.

Revisaron la nave de punta a punta, sin embargo no podían hacer que la nave me moviera, habían pasado cinco días más.

- Nehlá. Revisa conectividad, fuente de energía a motores.

- Conectividad revisada. En línea.

Koroff se movió como incómodo con la respuesta de la computadora de la nave. Se dirigió lentamente a Valahad y le sugirió.

- Repite la orden.

Valahad no dudó, la luz en los ojos de Koroff seguramente significaban algo.

- Nehlá. Revisa conectividad, fuente de energía a motores.

La computadora contestó de igual manera que hace segundos.

- Eso significa... -inquirió Koroff.

- ...que los cables y otros conductos se encuentran en perfecto estado. No entiendo capitán, hice esa pregunta a Nehlá una docena de veces.

- Pregúntale a la nave, sobre el circuito de energía... pero no del motor sino de la red primaria de distribución.

Sin entender del todo, el coronel demoró un par de segundo en ordenar los comandos verbales antes de dar las instrucciones.

- Nehlá. Revisa el estado del circuito de la red de distribución.

- Revisando. Espere, por favor.

Valahad se dio cuenta en seguida que había dado una orden incorrecta, Koroff había sido específico al solicitar información de la red primaria, tendrían que aguardar unos segundos antes de volver a realizar la instrucción.

La voz de la computadora de navegación, se volvió a escuchar.

- Red primaria, operando. Red secundaria, operando. Red terciaria, operando. Red de sistema vitales, operando. Red de...

Valahad se impacientaba y estuvo a punto de ordenar a Nehlá que se calle, cuando empezó a oír el reporte de los sistemas que fallaban.

- ...operando. Red de comunicaciones, inoperante. Red de comunicaciones internas, inoperante. Red de sincronización, inoperante. Red de transmisión externa, inoperante. Red de transmisión interna, inoperante. Fin del reporte.

- ¡Eso es! - gritó Koroff - No podemos sincronizar el arranque, ni el paso de energía... porque tus redes de transmisión no funcionan.

- Todos los conductos, circuitos y cables están íntegros... - dijo Valahad - yo mismo los revisé.

- Yo también los revisé, Coronel. - el Capitán hizo una pausa y continuó - Pero me olvidé de algo... del catalizador.

- ¿El catalizador de qué?

- Bueno en pocas palabras es un líquido en el que flotan partículas metálicas que evitan sobrecargas y a su vez distribuyen los impulsos eléctricos del computador de control del motor a los circuitos de los impulsores.

- Ah... en pocas palabras. - bromeó Valahad

Se distensionaron un poco, mientras Koroff corría las rutinas de diagnóstico en un monitor.

- Las buenas noticias, el sistema de reparaciones ya había encontrado la falla y reparó el contenedor del catalizador. Quizá por eso no pudimos encontrar el desperfecto antes.

- Y, ¿las malas? - preguntó el Coronel.

- El tanque está vacío. Tendremos que ir al almacén del cuarto de máquinas y sacar un contenedor, todas las naves tienen repuestos.

- Esas sí son malas.

- No tanto, coronel, en los cuartos de máquinas hay repuestos.

- Estás suponiendo que aún tenemos un depósito de repuestos para el cuarto de máquinas.

- ¡No lo tenemos? ¿Qué pasó!

- Pues que al entrar al hiperespacio, seguías disparando, varios de tus tiros llegaron a esta nave y puedes imaginarte lo que le hiciste al fuselaje del "Arcano" a esa velocidad... varios pedazos del casco salieron arrancados como pétalos de flor.

Koroff palideció. Valahad no perdía su temple, aunque por dentro estaba casi al borde de la desesperación.

El capitán empezó a caminar decididamente. Valahad lo seguía, intuía hacia donde se dirigía.

La puerta de la cubierta médica se abrió y ambos guerreros entraron decididos.

Valahad, miraba como Koroff buscaba entre las medicinas más avanzadas que tenían en el pequeño depósito refrigerado.

- ¿Te sientes mal? - preguntó Valahad - ¿Puedo ayudarte en algo?

- Claro que me siento mal, si no te hubiera seguido ya habrías destruido la Garra de Numbuhul, pero te seguí y al intentar fallidamente destruirte condené a la muerte a un sistema planetario, quizás el mío.

- Fallidamente... - murmuró el Coronel - Los analgésicos no necesitan refrigeración y los encuent...

Koroff dio un grito de alegría, y saltaba mientras sostenía en una mano un frasco azul pequeño.

- Sabía que lo encontraría.

- Capitán, ¿se encuentra bien? - Valahad, no sabía si compartir la alegría o pasarle un vaso con agua.

- Estoy muy bien, esto nos sacará de aquí.

Koroff corrió hasta la sala de máquinas. Valahad le seguía, preguntando entre jadeos que pasaba.

En la sala de máquinas, el capitán vertió el contenido del pequeño frasco en el contenedor del catalizador... obviamente, por los tamaños distintos de ambos recipientes la medicina apenas llenó una tercera parte del depósito.

- Mierda.

- Aún no entiendo.

Koroff oprimía varios botones, introducía comando por el teclado de su monitor y empezó a explicar.

- El catalizador transmite impulsos eléctricos, y es un sistema inteligente, tiene varios compuestos que asemejan el líquido cefalorraquídeo, por estas características, una versión medicinal del catalizador se utiliza en el tratamiento de problemas en el cerebro.

- Como los espasmos, los problemas de tics nerviosos, epilepsia, enfermedades de la vejez...

- Exacto, por eso utilicé el contenido de ese frasco como catalizador, pero me temo que es muy poco.

- Un poco es mejor que nada, ¿verdad Koroff?.

- No en este caso, Coronel. No existe suficiente volumen de líquido como para que floten adecuadamente las partículas conductoras de energía. Así no podrán arrancar los motores.

Luego de cuatro días, Koroff no había conciliado el sueño, revisaba la nave, hacía cálculos modificaba los circuitos de la nave, pero sin resultados.

Extrañamente, Valahad, no estaba con él. Había pasado un día solo, en su habitación y los otros tres también realizando algún proyecto o reparaciones en otro sector de la nave.

- Koroff... - dijo el Coronel, un día - ¿cómo puedo impedir que la computadora médica decida si un tratamiento es peligroso o no?

- Pégale un tiro.- Contestó Koroff, sin siquiera voltear para verle.

Koroff y Valahad habían desarrollado una admiración mutua, se sabían complementarios, reconocían el valor uno del otro, y sobre todo se respetaban profundamente. En poco tiempo dos enemigos habían compartido, encontrado y adoptado los mismos valores.

Ese día, mientras Koroff y Valahad se encontraban en sus tareas, sonó la voz de Nehlá acompañada de una señal de alarma.

- Atención. Atención. Flota de naves saliendo del hiperespacio. Atención.

Los dos guerreros se encontraron en el puente de mando.

- Mierda. Son los míos - dijo Valahad, mirando la pantalla principal.

En la pantalla se mostraron varias decenas de naves, entre fragatas y cazas; mientras se cambiaba la imagen a un nuevo grupo de naves entrando desde le hiperespacio, la computadora nuevamente informó.

- Atención. Atención. Una nueva flota de naves está saliendo del hiperespacio.

- Y los míos - señaló Koroff.

El coronel Valahad estaba casi en trance, su decisión y valentía se le notaba en la mirada.

- Nehlá. Autorización, código: tres, tres, siete, uno. Acceso total al Capitán Koroff.

- Autorización aceptada. Bienvenido, Capitán Koroff. Estoy a sus órdenes.

El capitán se quedó perplejo.

- ¿Qué hizo coronel?

- Tienes el control total de la nave. Tú eres el mejor piloto que conozco y creo que por eso estás aquí... tienes que sacar al "Arcano" de aquí, si tu gente o la mía nos capturan ambos sistemas planetarios están acabados.

- ¿Los designios superiores?

- Nunca lo dudé.

La computadora dio un nuevo informe.

- Fragatas y cazas aproximándose. Estaremos a tiro en seis minutos, cuarenta y ocho segundos.

- No lo lograremos - dijo Koroff - no sin potencia en los motores. Estamos en uno por ciento.

Valahad ya estaba en el corredor, dirigiéndose a otro sector de la nave.

- Capitán, le espero en la cubierta médica, en tres minutos... prepare la nave para partir.

Koroff nunca había escuchado una voz tan firme, lo cual le indicaba que Valahad había resuelto el problema del catalizador. A lo mejor en esos días había logrado sintetizar más medicina. Con nuevas fuerzas, empezó a realizar los cálculos necesarios para emprender el viaje por el hiperespacio a un sistema también deshabitado. Tardó un minuto en realizar las operaciones.

- Nehlá. Compilar nuevo programa - instruyó Koroff- Plan B.

Luego de programar el curso alternativo, corrió hacia la sala médica. No encontró a nadie, supuso que Valahad llegaría pronto.

La mirada de Koroff se fijó en la puerta de acceso al quirófano, la cual normalmente estaba cerrada. Se acercó a la entrada y pudo ver lo que quedaba de la computadora médica, destrozada por el mismo barrote con el que él había golpeado al coronel semanas antes.

Rápidamente entró al quirófano y pudo ver el cuerpo de Valahad tendido en una silla, con los seguros metálicos en forma de grilletes en sus tobillos y muñecas. Sus dedos crispados y en su cara una mueca, reflejo del inmenso dolor de sus últimos momentos.

El cadáver se encontraba aún tibio.

Al aproximarse, se activó un reproductor de audio.

- Buen capitán - decía la voz de Valahad, en la grabación - me alegra que usted comparta la visión de unos sistemas planetarios en paz, nuestra guerra ya ha llegado demasiado lejos y no tenemos tiempo para convencer a nadie con palabras. Necesitamos mover esta nave y deshacernos de la bomba.

"Por esta razón -continuaba la voz de Valahad, mientras el capitán se acercaba al cuerpo inerte del coronel- como es obvio, necesitamos un buen piloto y un motor funcionando. El piloto es usted, y para darle potencia al motor... pues detrás de mi nuca, dentro del dispositivo médico que tengo ... mmmm conectado, por decirlo así, encontrará un depósito de catalizador, espero que sea suficiente para alejarle de aquí. Buena suerte y que los designios que lo trajeron hasta aquí sean favorables para que cumpla con su cometido. Adiós."

Una metálica aguja se encontraba incrustada en la nuca de Valahad. El aparato parecía un mosquito gigante y grotesco que había succionado el líquido cefalorraquídeo del coronel. A su lado, un monitor indicaba "proceso terminado", y en un compartimento contiguo un frasco con un líquido semitransparente y viscoso que antes de ser purificado y tratado habría estado dentro de la cabeza de Valahad.

Koroff cerró los ojos del coronel y tomó el frasco con el nuevo catalizador. Respiró hondo y corrió al cuarto de máquinas.

Abrió el contenedor para el líquido y vertió la esencia de Valahad dentro. El depósito estaba lleno.

- Nehlá. Inicia encendido del motor.

- Encendido de motor y propulsores iniciado. Potencia del motor en siete por ciento y subiendo.

Koroff corrió por los pasillos de la nave hasta llegar al puente de mando.

- Nehlá. Calcula tiempo para estar a tiro.

- Procesando. Terminado. Tiempo estimado: dos minutos, dos segundos para estar a tiro.

El capitán sabía que no tenían tiempo. Por lo que inició manualmente el arranque del motor.

- Motores al veintiséis por ciento y subiendo. No existe potencia para lograr mayor velocidad.

"Lo sé", pensaba Koroff, "pero ganaré algunos segundos. No permitiré que el sacrificio de Valahad sea fútil".

- Estaremos a tiro en un minuto y treinta y un segundos.

- Nehlá. Prepara balizas para viaje al hiperespacio.

- Balizas preparadas. Capitán, le recuerdo que no tenemos potencia para viaje hiperespacial.

- Lo sé. Continúa con lo ordenado.

La nave se movía pesadamente, mientras Koroff maniobraba la nave para escapar de sus perseguidores.

Un pequeño grupo de cazas, juntamente con las fragatas de ambos bandos habían entrado en combate, sin embargo el grueso de grupos de naves de intercepción de las dos flotas se dedicaban por entero a perseguir al "Arcano 17".

- Nehlá. Reporte.

- Motores al cuarenta y nueve por ciento. Estaremos a tiro en cuarenta segundos.

- Es poco tiempo. No lograremos escapar.

Valahad había dado su vida para evitar la destrucción de dos sistemas planetarios. Por lo menos una flota de cada sistema estaba en la zona tratando de capturar la Garra de Numbuhul. Y la nave no tenía potencia suficiente para saltar al hiperespacio.

Koroff supo lo que tenía que hacer.

"El máximo sacrificio en beneficio de todo ser viviente", había dicho Valahad, "Es el destino de la Garra de Numbuhul, el destino del 'Arcano 17'", pensó Koroff.

- Nehlá. Ejecuta "Plan B".

- Curso rectificado.

- Lanzamiento de balizas de hiperimpulso.

- En tres segundos, Capitán.

- Comunicaciones abiertas.

En la pantalla principal, divida en dos, aparecieron los comandantes de ambas flotas. Koroff, se puso en pie y habló fuerte y claro.

- Ustedes conocen el poder de la Garra de Numbuhul, por eso se encuentran aquí, pero no conocen o no quieren entender las consecuencias de su activación. Por eso les recomiendo que cesen el ataque y que preparen su inmediata retirada.

La computadora de la fragata reportó.

- Balizas disparadas y en posición. Salto al hiperespacio en cuatro segundos.

- Bien, señores... esto es lo que la Garra puede hacer. Reflexionen. Comunicación fuera.

Ambos comandantes trataron de hablar, pero la pantalla mostró el sistema planetario en el que se encontraban, con sus estrellas binarias, rodeadas de asteroides y sobrepuestas indicaciones y líneas del curso programado por el capitán. Koroff volvió a los mandos de la nave.

- Capitán - dijo la computadora- el curso programado es peligroso. No recomiendo seguirlo.

- Nehlá, ¿sabes lo que le pasó a la computadora de mi caza y a la computadora médica?

- Curso confirmado, capitán.

La nave enfiló hacia el camino señalado por las balizas y aceleró.

- Nehlá. -dijo Koroff, mientras la aceleración lo empujaba contra su asiento- Tuviste un gran Coronel en tu tripulación.

- Y un gran Capitán, señor.

En menos de un segundo el "Arcano 17" había recorrido la mitad del sistema solar y evadía como un rayo los asteroides que rodeaban a ambos soles. Las llamaradas solares no lograban acertar a la fragata, ahora diminuta en comparación a las esferas en combustión.

Una centésima de segundo después, el "Arcano 17", cual mosquito contra un elefante, desapareció en la superficie incandescente de uno de los soles.

Las flotas, enemigos mortales, habían comprendido la maniobra y se retiraban a toda velocidad. Balizas de navegación ya habían sido disparadas y fragatas y cazas huían de lo que habían ido a buscar.

El sol que recibió al "Arcano" presentó una depresión en su superficie, luego en ese sector se hinchó como si otro sol estuviera naciendo del mismo. En cuestión de segundos se había expandido la superficie solar y la superficie de la explosión tan lejos que casi tocaba al segundo sol. Algunos asteroides se fundían, explotaban o vaporizaban con la dilatación del astro.

En un nanosegundo los soles se fusionaron, se expandieron y llegaron a multiplicar su diámetro millones de veces, justo en ese momento las flotas de naves aceleraron y saltaron al hiperespacio.

Todo el sistema Divad se convirtió en parte del enorme sol, que ardió como nunca durante tres días enteros, antes de enfriarse y colapsar.

Los testigos de la explosión, guerreros de ambas flotas, contaron lo ocurrido y se realizaron observaciones de los hechos subsiguientes. Todo había sucedido según Sherpoh lo había calculado, pues no solo Divad fue destruido, sino que tres sistemas planetarios vecinos fueron alterados y varios de sus planetas, por suerte deshabitados, destruidos.

El proceso de paz tardó varias decenas de años, pero el sacrificio de Valahad y Koroff dio sus frutos.

Epílogo

Ciento noventa y cinco años, once meses, veintinueve días y veintitrés horas después de la explosión del sistema Divad, la luz de la Garra de Numbuhul continúa su viaje por el espacio.

En un pequeño planeta, un hombre de tez oscura escudriña el cielo nocturno.

- ¿No hay nada, maestro? -dijo su acompañante, cerca del fuego.

- Nada, mi buen amigo. Reviso las cartas astrales y nada, no comprendo.

- Entonces no hay esperanzas. Los astros nos jugaron una mal pasada.

- Encontraremos al rey, Gaspar. No lo dudes, está profetizado.

Otro hombre se acerca a la fogata, arroja unos cuantos leños y suspira.

- Llevamos aquí varios días, deberíamos volver a casa. Algún día escucharemos noticias del rey y lo encontraremos así.

El gran hombre negro, cuya presencia denotaba sabiduría y poder, se acercó al desesperado.

- Que triste escucharte, pero dime ¿diste de comer y beber a los animales?

- Claro que sí, pero no para ir a ver al rey, creo que lo mejor es regresar y me preparo para cuando entres en razón.

"¿Cómo darle esperanza a un incrédulo? ¿Cómo explicarle que existen designios superiores que gobiernan todo lo que ocurre en el universo?", pensaba el hombre de tez morena.

De pronto hubo una total claridad, y la noche se iluminó casi como si fuera de día. Una luz de plata bañaba todo y en el cielo una gran estrella brillaba como nunca.

Cuando el fulgor pasó, la estrella más radiante de la noche se encontraba señalando hacia una pequeña aldea.

Los tres hombres celebraron, saltando y gritando, y en ese instante comprendieron que su viaje no había sido en vano.

- ¡Viste, Melchor!, pese a tu pesimismo encontramos el rumbo- dijo el negro Baltazar.

- Lo acepto - respondió, el antes desesperado, suspiró y añadió- olvido muy a menudo que todo pasa por una razón.

Gaspar empezaba a echarle tierra a la fogata, miró a sus compañeros y dijo.

- ¿Qué esperan? ¡Muévanse! Tenemos que ir a presentar nuestros respetos al Rey.

Y así, mientras emprendían el nuevo rumbo en silencio, sorprendidos por la luz de la estrella y por su renovada esperanza, los hombres de sabiduría esperaban, como otras personas en lejanos tiempos y lugares, que así como ellos lo hicieron, otros puedan percibir La Señal.

FIN

10 comentarios:

Lucybel dijo...

Querido maldad:

El cuento entero es una belleza. Me encanta lo creíble que suena por la forma en que los datos técnicos son manejados con tanta "familiaridad".
Definitivamente uno de mis cuentos favoritos.
Aprovecho para agradecerte el que, indirectamente, me facilitaras la tarea de explicar algunos pasajes biblicos a mis primitos. Estos (los primos) hijos de una generación que es muy difícil de impresionar no se "tragan" ya el cuento de los reyes magos y etcs. Presumo que si les cuento "tu cuento" van a quedar maravillados.
Eso si mi querido maldad, luego no te quejes si la iglesia católica te excomulga por dar SEMEJANTES explicaciones a lo que es "La estrella de Belén", (que nació según mi humilde opinión y acorde al cuento como "La estrella de la muerte ;)).

Feliz 2009!

mefistum dijo...

Concuerdo con Lucybel en aquello de que el manejo de la descripción de los detalles logra que nos involucremos como lectores.
Luego de terminar de leer esta tercera parte me di cuenta de que es bastante extensa, sin embargo, ese involucramiento es tal que sólo queda dejarse llevar.
Me gustó mucho el cuento, la manera en que lo desarrollas y el "ritmo" de la narración es envidiable, te felicito.
Sobre el final, bue... ya sabes mi opinión. Demasiado bello para que mi escépticismo lo acepte de buenas a primeras pero de todas maneras me gustó.
Saludos querido amigo mío, ojalá este año que se avecina traiga montones de alegrías para ti y tus seres queridos.

Cuídate, un gran abrazo desde la distancia.

La Maldad dijo...

Gracias Lucybel y Mefistum, por los comentarios y les deseo un excelente 2009.

Respecto al cuento en sí, pues como verán es el primero (o los primeros) que escribo sin usar la perspectiva de "primera persona", reconozco que fue bien difícil hacerlo en la primera parte, pero en las otras dos fue de lo más sencillo.

Los detalles "técnicos", querida Lucy, como le explicaba a don Mefistum, pues los distribuyo en varios párrafos en medio de la conversación para no caer en extensas explicaciones que aburren al lector (y al escritor también :P).

Y el final, psss, creo que toooda la parte "espacial" fue un pretexto para llegar ahí, desde el fondo de mi corazón creo que los acontecimientos significativos no tienen que circunscribirse solo para unos cuantos, así que ... ¿por qué no hacer de la estrella de Belén y de la primera navidad un acontecimiento cósmico?

Me gustó mucho que les guste el cuento, les doy entonces un par de "mensajes ocultos" del cuento:

- Sistema Divad : David, estrella de David y la descendencia de David.

- El Arcano 17, en el tarot es "La Esperanza" y está simbolizada por una estrella.

Unos fuertes abraxos y un hermoso año, nuevecito nuevecito.

Lucybel dijo...

Genial Maldad:

Los datos aportados solo hacen mucho más maravillosa (puedo haber un "mas maravillosa?", sinó que me perdona la Real Academia de la Lengua Española pero NO SE ME OCURRE OTRA EXPRESION).

Ché querido Maldad!, regalanos otro cuento prontito si?.

Saludos.

Anónimo dijo...

- Capitán - dijo la computadora- el curso programado es peligroso. No recomiendo seguirlo.

- Nehlá, ¿sabes lo que le pasó a la computadora de mi caza y a la computadora médica?

- Curso confirmado, capitán.


Me despatarré de risa. El cuento está muy bien logrado, así que revisaré todo lo que has escrito.

Felicidades y saludos.

Carlos

La Maldad dijo...

Gracias nuevamente Lucybel, aunque creo que no llego a genial, pero tus halagos siempre son inspiradores.

Gracias a tí, Carlos, por pasar por el blog, aunque debo confesar que a mí también me resultó muy hilarante escribir esa parte.

Vuelvan pronto.

Abraxos.

Aspria dijo...

Hola =)

La verdad es que la historia es muy buena, me dejaste sin palabras. Lo único que puedo decir en este momento es ¡felicitaciones!, de todo corazón.

Saludos.

Aspria dijo...

Tengo una pregunta: de dónde sacas tanto nombre??

La Maldad dijo...

Gracias Aspria!!!

Pues me alegra que te hayas tomado un tiempito... bueno un buen tiempo, para leer la historia.

Pues ahí, en los nombres, radica uno de mis obstáculos, pues para mí el nombre tiene que tener un significado... algunos denotan fuerza, otros inteligencia o valor o lo que quisiera que tenga un personaje, en otros casos, para los personajes muuuy secundarios o cosas así pssss se me ocurre y listo.

Un fuerte abraxo!!

HELLION dijo...

Maldad:

Primera vez que entro a tu blog y revisando mis pendientes de lo que me recomendaron me quedo con el tuyo, realmente me atrapó la historia y con lo fanático de las ciencia aficción que soy me gustó mucho la historia. Lo detallado de las máquinas y su funcionamiento, mas el final con el nexo y el porque del misterio de la estrella de Belem. me mato

Saludos Hellioneros

P.D. Haber cuando sacas otro