La Garra de Numbuhul
Contrasta la fragata de tonos metálicos con la oscuridad del espacio. Las estrellas que brillan en el fondo le dan un aspecto fantasmagórico a la nave, que lentamente se desplaza a la deriva.
Cerca de ella, se encuentra un pequeño caza vacío, o lo que queda de él, apenas sujeto por un cable metálico imitando el cordón umbilical de tremendos monstruos de metal.
En el interior de la fragata, el Coronel Valahad se dirige hacia el pabellón médico por un pasillo escasamente iluminado.
- Nehlá. Informe de las reparaciones.
Una voz femenina, que le pertenece a la computadora del "Arcano 17" contesta:
- Reparaciones iniciadas hace catorce horas, veintisite minutos y dos segundos. Atmósfera artificial restaurada. Sistemas de soporte de vida en reparación, actualmente al sesenta y ocho por ciento. Escudos al tres por ciento y subiendo. Motores al setenta y ocho por ciento. Sistema de defensa y cañones al quince por ciento.
"Retrasos, retrasos " pensaba Valahad, "pero sabemos que todo obedece a designios superiores, aunque a veces sean incomprensibles"
La puerta del pabellón médico se abre automáticamente. En su interior, rodeado por cables y tubos, y dentro de una cápsula de restauración, se encuentra apenas vivo el Capitán Koroff.
"Designios superiores", pensaban.
Pasaron una docena de días, mientras el Capitán Koroff y el "Arcano 17" se recuperaban del fallido salto al hiperespacio. Los reportes de Nehlá eran rutinarios y siempre indicaban mejoría, excepto en dos áreas: comunicaciones y propulsión. En la cubierta de mando, Valahad interrogaba a la computadora de operaciones.
- Nehlá. Análisis de motores...
- Motores al cuarenta por ciento y bajando.
- Reporte de combustible.
- Combustible al ochenta y uno por ciento y estable.
- Rayos...
"La potencia del motor sigue bajando y el combustible materia-antimateria está igual que cuando partí" pensaba el coronel, "Debía haber traído un técnico o algo o alguien"
Pero estaba solo, el único tripulante de una nave secuestrada por él y por un científico ahora muerto. Y para empeorar, seguía a la deriva con una fragata que aunque pudiese hacer funcionar no sabría hacia donde dirigir. Perdido y solo, o casi...
De pronto, sintió un golpe en la cabeza y cayó pesadamente al suelo. Antes de perder el conocimiento pudo ver el borroso rostro del capitán del sistema enemigo.
Luego de un período bastante largo de inconsciencia, el dolor que sentía Valahad en la cabeza se alternaba con ardores en la cara. estaba siendo abofeteado por Koroff, quien quería que su ocasional víctima despierte.
Aún con los ojos cerrados y fingiendo no haber vuelto en sí, el coronel aguantaba el dolor infringido mientras evaluaba la situación. Controlaba su respiración haciéndola rítmica, forzando la inspiración hasta el límite, pero tratando a la vez de no ser obvio.
Un nuevo golpe en la cara le indicó que era el momento de terminar con la farsa. Valahad abrió los ojos, tan solo para ver como un puñetazo se estrellaba contra su ojo izquierdo.
- Por fin despiertas, maldito - dijo Koroff, quien instintivamente tomó distancia del cautivo coronel.
- Veo que te recuperaste. - responde Valahad, con cierto sarcasmo.
Contrariado y confundido, el capitán solo atina a contestar con otro golpe.
- ¿Por qué me sacaste de mi nave? ¿Por qué me curaste?
- ¿En ese orden? Bueno... porque tu nave está completamente deteriorada luego del salto por el hiperespacio y te rescaté diez minutos antes que los sistemas de soporte vital colapsaran. Te curé porque según creo tú y yo buscamos lo mismo.
- ¿La aniquilación del otro? No me parece motivo para rescatar a alguien, más sabiendo que voy a matarte.
- No. Lo que tú quieres es salvar a tu gente, aunque claro, eso tal vez implique la destrucción de mi sistema planetario. Y yo quiero lo mismo, salvar todo lo que amo.
"Todo lo que amo?" pensaba Koroff "este imbécil habla de amor? Yo amo, yo tengo familia, tengo amigos y él quiere destruirlos... ja, amor... tonto"
- ¿Para eso tienes tu arma? ¿La bomba definitiva? - inquirió el capitán.
- La Garra de Numbuhul... ¿quieres verla?
Un escalofrío recorre la espina de Koroff, asiente con la cabeza.
El coronel se pone de pie, está atado. Koroff toma distancia y amenazando con el mismo tubo con que golpeó a Valahad en la cabeza, le hace señas para que avance.
Caminan por varios pasillos, toman un par de elevadores y por fin llegan a la puerta del almacén donde se encuentra el arma.
- Abre la puerta - ordena el capitán- y no digas que se necesita la huella de tu mano, porque te la cortaré antes de desatarte.
El coronel obedece.
- Nehlá. Abre la puerta del almacén cero seis. Código de acceso: Valahad. Cuatro. Dos. Dos. Siete. Sherpoh. Seis. Uno. Nueve. Siete. Mantener escudos de contención.
- Identificación de voz aceptada - contesta la computadora - Código aceptado. Escudos de contención en línea. Pase, Coronel.
El par de guerreros entra por la puerta que se abrió automáticamente. Frente a ellos se encuentra una esfera rodeada de tres campos de energía que giran lentamente en torno a así mismos, cada uno tiene un color determinado: rojo, azul y amarillo. Creando un campo de fuerza magnético, cinco arcos rodean la esfera de energía. El arma asemeja una gran garra metálica sosteniendo la esfera de colores.
- Ahí la tienes, la Garra de Numbuhul.
- Es un sacrilegio... yo conozco tus creencias - dice el capitán- Numbuhul es el creador según tu religión. Y su garra está destinada...
- Al máximo sacrificio en bien de todo ser viviente.
- Y te parece que el bien pase por la destrucción de todo mi sistema planetario.
- Parece que no eres el único que piensa así. Uno de los científicos que desarrolló esta arma fue Sherpoh, de la casa de Niveheh. Pero sus descubrimientos fueron desechados por la casta militar de mi gobierno.
- ¿Qué descubrimientos?
- Pues... déjame mostrártelos. Nehlá... simulación Proyecto Garra de Numbuhul. Sherpoh. nueve. nueve. nueve.
Apareció un holográfico proyectado por un dispositivo en el techo del almacén, mientras desplegaba las imágenes el Coronel Valahad describía la situación.
- Planearon soltar la Garra en medio de tu sistema planetario, no sería difícil, con una nave de pequeñas dimensiones la detección sería imposible. Como ves, esta arma no tiene gran tamaño.
Luego su campo gravitatorio lo acercaría al sol de tu sistema, atrayendo consigo todo lo que se encuentre a su paso... es decir, todo tus planetas. Toda la masa planetaria se evapora antes de entrar en contacto con tu sol y con ello la masa de tus sol se multiplica millones de veces. En menos de dos horas, tu sol tiene miles de veces su diámetro y toda la vida en tu sistema planetario ha sido evaporada, destruida y calcinada.
- Por el Gran Espíritu- dice Koroff, como un suspiro
- Los Jefes Guerreros de mi gobierno estuvieron de acuerdo con el plan, pero Sherpoh continuó con la simulación. Debido al incremento en la masa de tu sol, en menos de tres meses se produciría un colapso gravitacional.
- ¿Qué?
- Eso, todos los planetas del sistema planetario más próximo sería desplazados de sus órbitas, algunos explotarían, otros se alejarían tanto del sol central que se congelarían. Y en cuatro meses, toda la vida en el sistema planetario vecino se extinguiría.
- ¿Tu sistema planetario...? - balbuceó Koroff
- Si, es el más cercano... tiene tres planetas poblados, nunca podríamos diseñar una evacuación ni nada parecido en tan poco tiempo, pero los Jefes Guerreros no escucharon a Sherpoh, tan sólo querían terminar la guerra ganándola.
- ¿Por qué tienes esta bomba?
- La quería sacar de la ecuación de la guerra y hacerla estallar en otro lado, para poder demostrar la teoría de Sherpoh. Así que con su ayuda pude capturar esta fragata científica y huir, pero mataron a Sherpoh en la incursión.
Koroff estaba nervioso, y Valahad lo notó.
- Gracias a ti- continuó Valahad - estamos perdidos, sin comunicación, pero con tu ayuda podremos emitir una señal que les diga a ambos gobiernos la locura de continuar con la guerra, la unión entre nuestras existencias... sin ganadores, pero de seguro sin ningún perdedor.
- ¿No sabes dónde estamos?
- No, solo sé que tenemos un cinturón de asteroides cercano a una estrella doble, planetas sin vida y nada a ciento noventa y seis años luz de distancia.
- Pues este sistema aparece en nuestro mapas estelares, lo conocemos como Divad... y evidentemente no tiene vida, pero...
- ¿Qué?
- Antes de golpearte, activé un dispositivo rastreador de mi nave. La señal es universal, podrían rastrearnos gente de tu sistema o del mío... pero alguien vendrá.
- ¿Tenemos tiempo antes de que vengan?
- Dos semanas, días más, días menos...
La estrella binaria brilla en el negro espacio, dos guerreros comprenden la estupidez de su confrontación, mientras el "Arcano 17" continua a la deriva.
Contrasta la fragata de tonos metálicos con la oscuridad del espacio. Las estrellas que brillan en el fondo le dan un aspecto fantasmagórico a la nave, que lentamente se desplaza a la deriva.
Cerca de ella, se encuentra un pequeño caza vacío, o lo que queda de él, apenas sujeto por un cable metálico imitando el cordón umbilical de tremendos monstruos de metal.
En el interior de la fragata, el Coronel Valahad se dirige hacia el pabellón médico por un pasillo escasamente iluminado.
- Nehlá. Informe de las reparaciones.
Una voz femenina, que le pertenece a la computadora del "Arcano 17" contesta:
- Reparaciones iniciadas hace catorce horas, veintisite minutos y dos segundos. Atmósfera artificial restaurada. Sistemas de soporte de vida en reparación, actualmente al sesenta y ocho por ciento. Escudos al tres por ciento y subiendo. Motores al setenta y ocho por ciento. Sistema de defensa y cañones al quince por ciento.
"Retrasos, retrasos " pensaba Valahad, "pero sabemos que todo obedece a designios superiores, aunque a veces sean incomprensibles"
La puerta del pabellón médico se abre automáticamente. En su interior, rodeado por cables y tubos, y dentro de una cápsula de restauración, se encuentra apenas vivo el Capitán Koroff.
"Designios superiores", pensaban.
Pasaron una docena de días, mientras el Capitán Koroff y el "Arcano 17" se recuperaban del fallido salto al hiperespacio. Los reportes de Nehlá eran rutinarios y siempre indicaban mejoría, excepto en dos áreas: comunicaciones y propulsión. En la cubierta de mando, Valahad interrogaba a la computadora de operaciones.
- Nehlá. Análisis de motores...
- Motores al cuarenta por ciento y bajando.
- Reporte de combustible.
- Combustible al ochenta y uno por ciento y estable.
- Rayos...
"La potencia del motor sigue bajando y el combustible materia-antimateria está igual que cuando partí" pensaba el coronel, "Debía haber traído un técnico o algo o alguien"
Pero estaba solo, el único tripulante de una nave secuestrada por él y por un científico ahora muerto. Y para empeorar, seguía a la deriva con una fragata que aunque pudiese hacer funcionar no sabría hacia donde dirigir. Perdido y solo, o casi...
De pronto, sintió un golpe en la cabeza y cayó pesadamente al suelo. Antes de perder el conocimiento pudo ver el borroso rostro del capitán del sistema enemigo.
Luego de un período bastante largo de inconsciencia, el dolor que sentía Valahad en la cabeza se alternaba con ardores en la cara. estaba siendo abofeteado por Koroff, quien quería que su ocasional víctima despierte.
Aún con los ojos cerrados y fingiendo no haber vuelto en sí, el coronel aguantaba el dolor infringido mientras evaluaba la situación. Controlaba su respiración haciéndola rítmica, forzando la inspiración hasta el límite, pero tratando a la vez de no ser obvio.
Un nuevo golpe en la cara le indicó que era el momento de terminar con la farsa. Valahad abrió los ojos, tan solo para ver como un puñetazo se estrellaba contra su ojo izquierdo.
- Por fin despiertas, maldito - dijo Koroff, quien instintivamente tomó distancia del cautivo coronel.
- Veo que te recuperaste. - responde Valahad, con cierto sarcasmo.
Contrariado y confundido, el capitán solo atina a contestar con otro golpe.
- ¿Por qué me sacaste de mi nave? ¿Por qué me curaste?
- ¿En ese orden? Bueno... porque tu nave está completamente deteriorada luego del salto por el hiperespacio y te rescaté diez minutos antes que los sistemas de soporte vital colapsaran. Te curé porque según creo tú y yo buscamos lo mismo.
- ¿La aniquilación del otro? No me parece motivo para rescatar a alguien, más sabiendo que voy a matarte.
- No. Lo que tú quieres es salvar a tu gente, aunque claro, eso tal vez implique la destrucción de mi sistema planetario. Y yo quiero lo mismo, salvar todo lo que amo.
"Todo lo que amo?" pensaba Koroff "este imbécil habla de amor? Yo amo, yo tengo familia, tengo amigos y él quiere destruirlos... ja, amor... tonto"
- ¿Para eso tienes tu arma? ¿La bomba definitiva? - inquirió el capitán.
- La Garra de Numbuhul... ¿quieres verla?
Un escalofrío recorre la espina de Koroff, asiente con la cabeza.
El coronel se pone de pie, está atado. Koroff toma distancia y amenazando con el mismo tubo con que golpeó a Valahad en la cabeza, le hace señas para que avance.
Caminan por varios pasillos, toman un par de elevadores y por fin llegan a la puerta del almacén donde se encuentra el arma.
- Abre la puerta - ordena el capitán- y no digas que se necesita la huella de tu mano, porque te la cortaré antes de desatarte.
El coronel obedece.
- Nehlá. Abre la puerta del almacén cero seis. Código de acceso: Valahad. Cuatro. Dos. Dos. Siete. Sherpoh. Seis. Uno. Nueve. Siete. Mantener escudos de contención.
- Identificación de voz aceptada - contesta la computadora - Código aceptado. Escudos de contención en línea. Pase, Coronel.
El par de guerreros entra por la puerta que se abrió automáticamente. Frente a ellos se encuentra una esfera rodeada de tres campos de energía que giran lentamente en torno a así mismos, cada uno tiene un color determinado: rojo, azul y amarillo. Creando un campo de fuerza magnético, cinco arcos rodean la esfera de energía. El arma asemeja una gran garra metálica sosteniendo la esfera de colores.
- Ahí la tienes, la Garra de Numbuhul.
- Es un sacrilegio... yo conozco tus creencias - dice el capitán- Numbuhul es el creador según tu religión. Y su garra está destinada...
- Al máximo sacrificio en bien de todo ser viviente.
- Y te parece que el bien pase por la destrucción de todo mi sistema planetario.
- Parece que no eres el único que piensa así. Uno de los científicos que desarrolló esta arma fue Sherpoh, de la casa de Niveheh. Pero sus descubrimientos fueron desechados por la casta militar de mi gobierno.
- ¿Qué descubrimientos?
- Pues... déjame mostrártelos. Nehlá... simulación Proyecto Garra de Numbuhul. Sherpoh. nueve. nueve. nueve.
Apareció un holográfico proyectado por un dispositivo en el techo del almacén, mientras desplegaba las imágenes el Coronel Valahad describía la situación.
- Planearon soltar la Garra en medio de tu sistema planetario, no sería difícil, con una nave de pequeñas dimensiones la detección sería imposible. Como ves, esta arma no tiene gran tamaño.
Luego su campo gravitatorio lo acercaría al sol de tu sistema, atrayendo consigo todo lo que se encuentre a su paso... es decir, todo tus planetas. Toda la masa planetaria se evapora antes de entrar en contacto con tu sol y con ello la masa de tus sol se multiplica millones de veces. En menos de dos horas, tu sol tiene miles de veces su diámetro y toda la vida en tu sistema planetario ha sido evaporada, destruida y calcinada.
- Por el Gran Espíritu- dice Koroff, como un suspiro
- Los Jefes Guerreros de mi gobierno estuvieron de acuerdo con el plan, pero Sherpoh continuó con la simulación. Debido al incremento en la masa de tu sol, en menos de tres meses se produciría un colapso gravitacional.
- ¿Qué?
- Eso, todos los planetas del sistema planetario más próximo sería desplazados de sus órbitas, algunos explotarían, otros se alejarían tanto del sol central que se congelarían. Y en cuatro meses, toda la vida en el sistema planetario vecino se extinguiría.
- ¿Tu sistema planetario...? - balbuceó Koroff
- Si, es el más cercano... tiene tres planetas poblados, nunca podríamos diseñar una evacuación ni nada parecido en tan poco tiempo, pero los Jefes Guerreros no escucharon a Sherpoh, tan sólo querían terminar la guerra ganándola.
- ¿Por qué tienes esta bomba?
- La quería sacar de la ecuación de la guerra y hacerla estallar en otro lado, para poder demostrar la teoría de Sherpoh. Así que con su ayuda pude capturar esta fragata científica y huir, pero mataron a Sherpoh en la incursión.
Koroff estaba nervioso, y Valahad lo notó.
- Gracias a ti- continuó Valahad - estamos perdidos, sin comunicación, pero con tu ayuda podremos emitir una señal que les diga a ambos gobiernos la locura de continuar con la guerra, la unión entre nuestras existencias... sin ganadores, pero de seguro sin ningún perdedor.
- ¿No sabes dónde estamos?
- No, solo sé que tenemos un cinturón de asteroides cercano a una estrella doble, planetas sin vida y nada a ciento noventa y seis años luz de distancia.
- Pues este sistema aparece en nuestro mapas estelares, lo conocemos como Divad... y evidentemente no tiene vida, pero...
- ¿Qué?
- Antes de golpearte, activé un dispositivo rastreador de mi nave. La señal es universal, podrían rastrearnos gente de tu sistema o del mío... pero alguien vendrá.
- ¿Tenemos tiempo antes de que vengan?
- Dos semanas, días más, días menos...
La estrella binaria brilla en el negro espacio, dos guerreros comprenden la estupidez de su confrontación, mientras el "Arcano 17" continua a la deriva.
Continuará...

3 Comentarios ¿y el tuyo?:
Increible!!!!!!!!!
Vamos por la tercera parte (pero ya que quiero saber que demonios pasa)
Maldad, te superaste, está re buena la historia
Saludos y felices fiestas!!!!
¡No lo puedo creer! no me esperaba esta segunda parte tan pronto.
Está muy buena Malvado, ahora la pregunta obligada es: ¿tendremos la oportunidad de leer la tercera este año?
Espero que si porque me dejaste más que intrigado.
Saludos desde el calor infernal del fin del mundo.
Gracias por los saludos y no se pierdan la tercera parte.
Está un poquín larga, pero no se me ocurre resumirla.
De todos modos espero ponerla entre hoy 30 y mañana 31. Así que no desesperen, mi buen Mefis y mi querida Lucy...
Abraxos
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