jueves 3 de abril de 2008

Insomnio

Hace varias decenas de minutos estoy en la misma posición, boca arriba, mirando el techo de mi habitación.
La oscuridad de mi cuarto dejó de ser un problema, puesto que mis ojos se acostumbran con facilidad a la falta de luz.
Intento dormir, doy vueltas en la cama pero no pasa nada. Se convirtió en una situación recurrente desde hace varias semanas: Me acuesto, en busca de un merecido descanso, duermo unas horas y de pronto a las 13:00 p.m. aproximadamente… tengo insomnio.
Una criatura de las sombras como yo y con un problema tan mundano como el desvelo.
Como cualquier mortal, busco consuelo en la televisión, la enciendo y tan solo hay noticias, que si la economía, que si la política, que si los ataques terroristas… la misma mugre de siempre.
Y, ¿si salgo de mi habitación?
Lo he meditado muchas veces; salir, pasear un momento para ver si así me despejo y luego nuevamente a conciliar el sueño.
Los humanos “normales” si tienen insomnio pueden salir de noche, pero yo no puedo pasear de día. ¿Justo? No lo creo.
Abro la puerta de mi cuarto y salgo. No hay nadie, tan solo camino, sin rumbo, sin nada especial en la mente, solamente esa curiosidad, la emoción de enfrentarme al día… bueno a la luz de una tarde que comienza, auqnue sé que la estoy evitando.
Vivo en el sótano de un edificio de oficinas, nadie me molesta, pocos saben que alguien utiliza ese cuarto y aunque me vieran supondrían que me paso disfrutando de noche y aplacando los efectos de una vida “desordenada” en horas diurnas.
De todos modos, es una linda habitación, bastante cómoda y por el momento me sirve. Pienso en Ayesha y su departamento en un edificio céntrico o Don Vicente Argandeña con su mansión a todo lujo en una zona residencial, espero que cuando tenga más años como vampiro también consiga una mejor posición económica. Pero creo que no hay planes de retiro para vampiros.
En la oscuridad de mis pensamientos y del subsuelo de mi morada, veo la luz y tiemblo. No es una gran idea, no es nada interior… solo es un delgado haz de luz que se cuela por una rendija.
Doy media vuelta y decido volver a mi habitación.
Pero ya llegué muy lejos y hay algo en esa luz que me atrae. Me siento como una polilla cerca de la flama, atraído, tembloroso, excitado…
Retrocedo unos pasos, veo la luz directamente y siento mis ojos arder, se llenan de lágrimas y de dolor. Los entrecierro, pero el efecto es el mismo.
Corro a mi cuarto y saco los lentes de sol más oscuros que tengo, y cuando llego al pasillo veo que el haz de luz ha desaparecido. Corro por mis oscuros dominios, busco con temor una maldita luz de día para poderla ver, como lo hacía antes.
No entiendo, mi inesperada obsesión me podría resultar fatal, ¿Qué pasaría si en lugar de un haz de luz me encuentro con toda una puerta o ventana abierta?
Mis ojos me duelen y los cierro a medias. A menos de cinco metros de mí, se cuela por las tablas mal colocadas y rotas de una puerta clausurada un delgado rayo de luz.
Tiemblo, mis emociones están encontradas, por una parte quiero irme y por otra quedarme y disfrutar el momento.
Saco las gafas oscuras y me las coloco. Los ojos me duelen menos y me acerco lentamente.
Puedo ver partículas de polvo, diminutas pelusas flotando en el aire y haciendo su aparición de la nada gracias al rayo luminoso.
Suben, bajan, giran, desaparecen y otras, en reemplazo, transitan por la iluminada y pequeña vía. Parecen siglos los que pasaron desde la última vez que vi algo semejante.
Soplo hacia la luz y sus diminutos y transitorios habitantes dibujan con gracias remolinos en los que jamás chocan unos contra otros. ¿Cómo lo hacen? ¿Cómo conservan el orden en semejante caos?
Sin pensarlo dos veces acerco mi mano a la luz.
El olor a carne quemada es simultáneo a la breve pero espesa columna de humo que se eleva rápidamente.
El dolor no se deja esperar, pero no retiro la extremidad hasta que se hace insoportable.
El malestar desaparece rápido, mas no así las pequeñas brasas que le dan a mi palma un toque rojo que se aviva con el ligero soplido que le doy.
La luz del sol es mi perdición, es el pequeño motor que me empuja a volver a mi realidad, a reconocer que soy quien soy y lo que soy.
Vuelvo a fijar la vista en el angosto rayo solar y descubro una pequeña partícula brillando, como con vida propia, flotando entre las otras. Es una pequeñísima brasa, parte mía que se ha unido al caos y al orden de las demás partículas danzantes. Y junto con las otras, sube y baja, mientras mi respiración y mis ojos, casi sin dolor ahora, le acompañan hasta que caigo en el anhelado y reconfortante sueño.

Despierto. Me quito los lentes de sol, pues ya anocheció.
Observo mi mano que muestra una gran herida abierta. Conseguiré en seguida el alimento necesario para sanar. Tengo mucha sed y… alguien morirá esta noche.

4 Comentarios ¿y el tuyo?:

mefistum dijo...

Me acordé, en cierto momento, de una escena de Entrevista con el vampiro en la cual el personaje de Brad Pitt acude a un cine para poder mirar en la pantalla la luz del día luego de siglos de no hacerlo.

Me gustó mucho como te detienes en los pequeños detalles, esos que a veces pasan desapercibidos pero que son tan importantes. Los convertiste en una manera de comunicar lo que tu personaje está viviendo, su transformación ineludible.

Muy bueno de nuevo amigo mío. Ahora a esperar la próxima parte (qué se le va a hacer, uno nunca está conforme :D)

Saludos.

Dr. Gnomegang dijo...

Bueno amigo, cuidate mucho, no sea que te topes con un@s tip@s que andan por ahí, dicen que engendrados en Hollywood, de los que se dice tienen muy malas pulgas y van cargados de estacas, plata y un montón de nuevos artilugios.

Muy buena tu narración.

Saludos,

Lucybel dijo...

Asi que nuestro vampiro tiene problemas para dormir...
Al parecer REALMENTE tiene serios lios con esto de ser vampiro ya que los problemas para dormir por lo general reflejan inquietud y pesar (o haber comido demasiado pero creo que este no es el caso)
Presumo Ayesha debe dormir como un angelito (vampiangelito).
Cuesta aceptarnos como somos, cuesta.
Cuesta admitir que a veces lo que somos no es lo que la mayoría de la gente considera "lo apropiado", lo "bueno" lo "correctamente ideal".
Cuesta, y a veces el aceptarlo tiene un costo aun mucho más elevado que el que es dable pagar.
Me gustan realmente tu cuentos Ozzy, de verdad si.

La Maldad dijo...

Mefistum: Entrevista con el vampiro es muy interesante, creo que trae a colación aspectos de estos seres que van más allá de los efectos especiales y la violencia clásica del género. Lo que trato de hacer es darle un poco de contexto a mi personaje antes de meterlo en problemas más complicados para alguien de su condición, es decir vampiro y metrosexual, digo vampiro y sentimentaloide.

Dr. Gnomegang: Gracias por el comentario, pues es parte de una serie que ya lleva (con este) 4 capítulos. Y no va por la linea hollywodense, al menos no por el momento aunque estoy trabajando un par de capítulos que tendrán mucha acción y efectos especiales. :)

Lucybel: ME gusta que te gusten estos cuentillos, pues bien sip, el vampiro tiene problemas para dormir, creo que no se acostumbra del todo a la idea... pero 15 años de vampiro y no se acostumbra?, algo no le debe gustar o algo lo debe mover a no aceptar su nueva "vida". A veces me pregunto si tú entiendes mejor que yo todo lo que escribo...

Abraxos amig@s y gracias por venir