miércoles, 24 de diciembre de 2008

La Señal - Capítulo 3 de 3

El destino del "Arcano 17"

Pasaron tres días luego de haber enviado la señal de auxilio. Ésta, distaba mucho de ser una comunicación como la que los dos guerreros que estaban en el interior de la fragata científica, deseaban.

Por especificaciones técnicas una señal de auxilio se limitaba a un impulso transmitido por una onda subespacial que se transmitía a velocidades superiores a las de la luz, como una señal mandada por el hiperespacio. Tenía tanto de comunicación como una bengala lanzada por un naufrago en medio del mar.

Koroff, mientras supervisaba y realizaba las operaciones de reactivación del motor del "Arcano 17", se había preguntado cientos de veces si estaba ayudando al enemigo, si esto era una trampa, si una vez que la nave pudiera moverse Valahad no entregaría la Garra de Numbuhul a sus superiores y destruirían así su sistema planetario.

Pero vio las grabaciones de la cámara de seguridad.

Limpiamente, Valahad había eliminado a cuarenta y seis miembros de seguridad y tripulantes de la nave en la que estaban ahora. Lo más difícil, según los registros, había sido entrar en el almacén y cambiar los códigos de acceso, fue en esa incursión que habían matado a Sherpoh.

Cuarenta y seis bajas y Valahad sin un rasguño. Eso explicaba la facilidad con que se había soltado de las ataduras que le había hecho. Con un solo movimiento los cables con que le había atado cayeron al piso, sin mayores movimientos, sin alardes de fuerza, sin exageraciones ni demostraciones de poder.

Valahad era un excelente agente de operaciones de comando, pero de naves espaciales no sabía nada, al contrario de Koroff que desde niño había ayudado a su padre en las reparaciones de las naves de combate de su sistema.

La potencia del motor estaba en veinte por ciento, cuando el coronel y el capitán se encontraban en la sala de máquinas, restaurada en parte por los guerreros y en parte por los servicios automáticos de la nave.

- Valahad... - dijo Koroff, mientras analizaba las lecturas en un monitor - las reservas de combustible materia-antimateria están estables, aún así nos quedaremos sin potencia en veinticinco horas. Y no encuentro la falla...

- Ya revisamos todo - contesta cansadamente el coronel - Se me agotan las ideas.

- Reparar naves es sencillo, más sencillo aún que pilotarlas, pero si no logramos mover este cacharro...

- Uno de nuestros sistemas morirá.

El comentario de Valahad, les había hecho reanudar sus labores con mayor ahínco. Casi podían sentir las naves que venían a su encuentro, en respuesta a la llamada de auxilio. Seguramente abordarían la fragata y tomarían la bomba definitiva, para utilizarla inmediatamente.

Revisaron la nave de punta a punta, sin embargo no podían hacer que la nave me moviera, habían pasado cinco días más.

- Nehlá. Revisa conectividad, fuente de energía a motores.

- Conectividad revisada. En línea.

Koroff se movió como incómodo con la respuesta de la computadora de la nave. Se dirigió lentamente a Valahad y le sugirió.

- Repite la orden.

Valahad no dudó, la luz en los ojos de Koroff seguramente significaban algo.

- Nehlá. Revisa conectividad, fuente de energía a motores.

La computadora contestó de igual manera que hace segundos.

- Eso significa... -inquirió Koroff.

- ...que los cables y otros conductos se encuentran en perfecto estado. No entiendo capitán, hice esa pregunta a Nehlá una docena de veces.

- Pregúntale a la nave, sobre el circuito de energía... pero no del motor sino de la red primaria de distribución.

Sin entender del todo, el coronel demoró un par de segundo en ordenar los comandos verbales antes de dar las instrucciones.

- Nehlá. Revisa el estado del circuito de la red de distribución.

- Revisando. Espere, por favor.

Valahad se dio cuenta en seguida que había dado una orden incorrecta, Koroff había sido específico al solicitar información de la red primaria, tendrían que aguardar unos segundos antes de volver a realizar la instrucción.

La voz de la computadora de navegación, se volvió a escuchar.

- Red primaria, operando. Red secundaria, operando. Red terciaria, operando. Red de sistema vitales, operando. Red de...

Valahad se impacientaba y estuvo a punto de ordenar a Nehlá que se calle, cuando empezó a oír el reporte de los sistemas que fallaban.

- ...operando. Red de comunicaciones, inoperante. Red de comunicaciones internas, inoperante. Red de sincronización, inoperante. Red de transmisión externa, inoperante. Red de transmisión interna, inoperante. Fin del reporte.

- ¡Eso es! - gritó Koroff - No podemos sincronizar el arranque, ni el paso de energía... porque tus redes de transmisión no funcionan.

- Todos los conductos, circuitos y cables están íntegros... - dijo Valahad - yo mismo los revisé.

- Yo también los revisé, Coronel. - el Capitán hizo una pausa y continuó - Pero me olvidé de algo... del catalizador.

- ¿El catalizador de qué?

- Bueno en pocas palabras es un líquido en el que flotan partículas metálicas que evitan sobrecargas y a su vez distribuyen los impulsos eléctricos del computador de control del motor a los circuitos de los impulsores.

- Ah... en pocas palabras. - bromeó Valahad

Se distensionaron un poco, mientras Koroff corría las rutinas de diagnóstico en un monitor.

- Las buenas noticias, el sistema de reparaciones ya había encontrado la falla y reparó el contenedor del catalizador. Quizá por eso no pudimos encontrar el desperfecto antes.

- Y, ¿las malas? - preguntó el Coronel.

- El tanque está vacío. Tendremos que ir al almacén del cuarto de máquinas y sacar un contenedor, todas las naves tienen repuestos.

- Esas sí son malas.

- No tanto, coronel, en los cuartos de máquinas hay repuestos.

- Estás suponiendo que aún tenemos un depósito de repuestos para el cuarto de máquinas.

- ¡No lo tenemos? ¿Qué pasó!

- Pues que al entrar al hiperespacio, seguías disparando, varios de tus tiros llegaron a esta nave y puedes imaginarte lo que le hiciste al fuselaje del "Arcano" a esa velocidad... varios pedazos del casco salieron arrancados como pétalos de flor.

Koroff palideció. Valahad no perdía su temple, aunque por dentro estaba casi al borde de la desesperación.

El capitán empezó a caminar decididamente. Valahad lo seguía, intuía hacia donde se dirigía.

La puerta de la cubierta médica se abrió y ambos guerreros entraron decididos.

Valahad, miraba como Koroff buscaba entre las medicinas más avanzadas que tenían en el pequeño depósito refrigerado.

- ¿Te sientes mal? - preguntó Valahad - ¿Puedo ayudarte en algo?

- Claro que me siento mal, si no te hubiera seguido ya habrías destruido la Garra de Numbuhul, pero te seguí y al intentar fallidamente destruirte condené a la muerte a un sistema planetario, quizás el mío.

- Fallidamente... - murmuró el Coronel - Los analgésicos no necesitan refrigeración y los encuent...

Koroff dio un grito de alegría, y saltaba mientras sostenía en una mano un frasco azul pequeño.

- Sabía que lo encontraría.

- Capitán, ¿se encuentra bien? - Valahad, no sabía si compartir la alegría o pasarle un vaso con agua.

- Estoy muy bien, esto nos sacará de aquí.

Koroff corrió hasta la sala de máquinas. Valahad le seguía, preguntando entre jadeos que pasaba.

En la sala de máquinas, el capitán vertió el contenido del pequeño frasco en el contenedor del catalizador... obviamente, por los tamaños distintos de ambos recipientes la medicina apenas llenó una tercera parte del depósito.

- Mierda.

- Aún no entiendo.

Koroff oprimía varios botones, introducía comando por el teclado de su monitor y empezó a explicar.

- El catalizador transmite impulsos eléctricos, y es un sistema inteligente, tiene varios compuestos que asemejan el líquido cefalorraquídeo, por estas características, una versión medicinal del catalizador se utiliza en el tratamiento de problemas en el cerebro.

- Como los espasmos, los problemas de tics nerviosos, epilepsia, enfermedades de la vejez...

- Exacto, por eso utilicé el contenido de ese frasco como catalizador, pero me temo que es muy poco.

- Un poco es mejor que nada, ¿verdad Koroff?.

- No en este caso, Coronel. No existe suficiente volumen de líquido como para que floten adecuadamente las partículas conductoras de energía. Así no podrán arrancar los motores.

Luego de cuatro días, Koroff no había conciliado el sueño, revisaba la nave, hacía cálculos modificaba los circuitos de la nave, pero sin resultados.

Extrañamente, Valahad, no estaba con él. Había pasado un día solo, en su habitación y los otros tres también realizando algún proyecto o reparaciones en otro sector de la nave.

- Koroff... - dijo el Coronel, un día - ¿cómo puedo impedir que la computadora médica decida si un tratamiento es peligroso o no?

- Pégale un tiro.- Contestó Koroff, sin siquiera voltear para verle.

Koroff y Valahad habían desarrollado una admiración mutua, se sabían complementarios, reconocían el valor uno del otro, y sobre todo se respetaban profundamente. En poco tiempo dos enemigos habían compartido, encontrado y adoptado los mismos valores.

Ese día, mientras Koroff y Valahad se encontraban en sus tareas, sonó la voz de Nehlá acompañada de una señal de alarma.

- Atención. Atención. Flota de naves saliendo del hiperespacio. Atención.

Los dos guerreros se encontraron en el puente de mando.

- Mierda. Son los míos - dijo Valahad, mirando la pantalla principal.

En la pantalla se mostraron varias decenas de naves, entre fragatas y cazas; mientras se cambiaba la imagen a un nuevo grupo de naves entrando desde le hiperespacio, la computadora nuevamente informó.

- Atención. Atención. Una nueva flota de naves está saliendo del hiperespacio.

- Y los míos - señaló Koroff.

El coronel Valahad estaba casi en trance, su decisión y valentía se le notaba en la mirada.

- Nehlá. Autorización, código: tres, tres, siete, uno. Acceso total al Capitán Koroff.

- Autorización aceptada. Bienvenido, Capitán Koroff. Estoy a sus órdenes.

El capitán se quedó perplejo.

- ¿Qué hizo coronel?

- Tienes el control total de la nave. Tú eres el mejor piloto que conozco y creo que por eso estás aquí... tienes que sacar al "Arcano" de aquí, si tu gente o la mía nos capturan ambos sistemas planetarios están acabados.

- ¿Los designios superiores?

- Nunca lo dudé.

La computadora dio un nuevo informe.

- Fragatas y cazas aproximándose. Estaremos a tiro en seis minutos, cuarenta y ocho segundos.

- No lo lograremos - dijo Koroff - no sin potencia en los motores. Estamos en uno por ciento.

Valahad ya estaba en el corredor, dirigiéndose a otro sector de la nave.

- Capitán, le espero en la cubierta médica, en tres minutos... prepare la nave para partir.

Koroff nunca había escuchado una voz tan firme, lo cual le indicaba que Valahad había resuelto el problema del catalizador. A lo mejor en esos días había logrado sintetizar más medicina. Con nuevas fuerzas, empezó a realizar los cálculos necesarios para emprender el viaje por el hiperespacio a un sistema también deshabitado. Tardó un minuto en realizar las operaciones.

- Nehlá. Compilar nuevo programa - instruyó Koroff- Plan B.

Luego de programar el curso alternativo, corrió hacia la sala médica. No encontró a nadie, supuso que Valahad llegaría pronto.

La mirada de Koroff se fijó en la puerta de acceso al quirófano, la cual normalmente estaba cerrada. Se acercó a la entrada y pudo ver lo que quedaba de la computadora médica, destrozada por el mismo barrote con el que él había golpeado al coronel semanas antes.

Rápidamente entró al quirófano y pudo ver el cuerpo de Valahad tendido en una silla, con los seguros metálicos en forma de grilletes en sus tobillos y muñecas. Sus dedos crispados y en su cara una mueca, reflejo del inmenso dolor de sus últimos momentos.

El cadáver se encontraba aún tibio.

Al aproximarse, se activó un reproductor de audio.

- Buen capitán - decía la voz de Valahad, en la grabación - me alegra que usted comparta la visión de unos sistemas planetarios en paz, nuestra guerra ya ha llegado demasiado lejos y no tenemos tiempo para convencer a nadie con palabras. Necesitamos mover esta nave y deshacernos de la bomba.

"Por esta razón -continuaba la voz de Valahad, mientras el capitán se acercaba al cuerpo inerte del coronel- como es obvio, necesitamos un buen piloto y un motor funcionando. El piloto es usted, y para darle potencia al motor... pues detrás de mi nuca, dentro del dispositivo médico que tengo ... mmmm conectado, por decirlo así, encontrará un depósito de catalizador, espero que sea suficiente para alejarle de aquí. Buena suerte y que los designios que lo trajeron hasta aquí sean favorables para que cumpla con su cometido. Adiós."

Una metálica aguja se encontraba incrustada en la nuca de Valahad. El aparato parecía un mosquito gigante y grotesco que había succionado el líquido cefalorraquídeo del coronel. A su lado, un monitor indicaba "proceso terminado", y en un compartimento contiguo un frasco con un líquido semitransparente y viscoso que antes de ser purificado y tratado habría estado dentro de la cabeza de Valahad.

Koroff cerró los ojos del coronel y tomó el frasco con el nuevo catalizador. Respiró hondo y corrió al cuarto de máquinas.

Abrió el contenedor para el líquido y vertió la esencia de Valahad dentro. El depósito estaba lleno.

- Nehlá. Inicia encendido del motor.

- Encendido de motor y propulsores iniciado. Potencia del motor en siete por ciento y subiendo.

Koroff corrió por los pasillos de la nave hasta llegar al puente de mando.

- Nehlá. Calcula tiempo para estar a tiro.

- Procesando. Terminado. Tiempo estimado: dos minutos, dos segundos para estar a tiro.

El capitán sabía que no tenían tiempo. Por lo que inició manualmente el arranque del motor.

- Motores al veintiséis por ciento y subiendo. No existe potencia para lograr mayor velocidad.

"Lo sé", pensaba Koroff, "pero ganaré algunos segundos. No permitiré que el sacrificio de Valahad sea fútil".

- Estaremos a tiro en un minuto y treinta y un segundos.

- Nehlá. Prepara balizas para viaje al hiperespacio.

- Balizas preparadas. Capitán, le recuerdo que no tenemos potencia para viaje hiperespacial.

- Lo sé. Continúa con lo ordenado.

La nave se movía pesadamente, mientras Koroff maniobraba la nave para escapar de sus perseguidores.

Un pequeño grupo de cazas, juntamente con las fragatas de ambos bandos habían entrado en combate, sin embargo el grueso de grupos de naves de intercepción de las dos flotas se dedicaban por entero a perseguir al "Arcano 17".

- Nehlá. Reporte.

- Motores al cuarenta y nueve por ciento. Estaremos a tiro en cuarenta segundos.

- Es poco tiempo. No lograremos escapar.

Valahad había dado su vida para evitar la destrucción de dos sistemas planetarios. Por lo menos una flota de cada sistema estaba en la zona tratando de capturar la Garra de Numbuhul. Y la nave no tenía potencia suficiente para saltar al hiperespacio.

Koroff supo lo que tenía que hacer.

"El máximo sacrificio en beneficio de todo ser viviente", había dicho Valahad, "Es el destino de la Garra de Numbuhul, el destino del 'Arcano 17'", pensó Koroff.

- Nehlá. Ejecuta "Plan B".

- Curso rectificado.

- Lanzamiento de balizas de hiperimpulso.

- En tres segundos, Capitán.

- Comunicaciones abiertas.

En la pantalla principal, divida en dos, aparecieron los comandantes de ambas flotas. Koroff, se puso en pie y habló fuerte y claro.

- Ustedes conocen el poder de la Garra de Numbuhul, por eso se encuentran aquí, pero no conocen o no quieren entender las consecuencias de su activación. Por eso les recomiendo que cesen el ataque y que preparen su inmediata retirada.

La computadora de la fragata reportó.

- Balizas disparadas y en posición. Salto al hiperespacio en cuatro segundos.

- Bien, señores... esto es lo que la Garra puede hacer. Reflexionen. Comunicación fuera.

Ambos comandantes trataron de hablar, pero la pantalla mostró el sistema planetario en el que se encontraban, con sus estrellas binarias, rodeadas de asteroides y sobrepuestas indicaciones y líneas del curso programado por el capitán. Koroff volvió a los mandos de la nave.

- Capitán - dijo la computadora- el curso programado es peligroso. No recomiendo seguirlo.

- Nehlá, ¿sabes lo que le pasó a la computadora de mi caza y a la computadora médica?

- Curso confirmado, capitán.

La nave enfiló hacia el camino señalado por las balizas y aceleró.

- Nehlá. -dijo Koroff, mientras la aceleración lo empujaba contra su asiento- Tuviste un gran Coronel en tu tripulación.

- Y un gran Capitán, señor.

En menos de un segundo el "Arcano 17" había recorrido la mitad del sistema solar y evadía como un rayo los asteroides que rodeaban a ambos soles. Las llamaradas solares no lograban acertar a la fragata, ahora diminuta en comparación a las esferas en combustión.

Una centésima de segundo después, el "Arcano 17", cual mosquito contra un elefante, desapareció en la superficie incandescente de uno de los soles.

Las flotas, enemigos mortales, habían comprendido la maniobra y se retiraban a toda velocidad. Balizas de navegación ya habían sido disparadas y fragatas y cazas huían de lo que habían ido a buscar.

El sol que recibió al "Arcano" presentó una depresión en su superficie, luego en ese sector se hinchó como si otro sol estuviera naciendo del mismo. En cuestión de segundos se había expandido la superficie solar y la superficie de la explosión tan lejos que casi tocaba al segundo sol. Algunos asteroides se fundían, explotaban o vaporizaban con la dilatación del astro.

En un nanosegundo los soles se fusionaron, se expandieron y llegaron a multiplicar su diámetro millones de veces, justo en ese momento las flotas de naves aceleraron y saltaron al hiperespacio.

Todo el sistema Divad se convirtió en parte del enorme sol, que ardió como nunca durante tres días enteros, antes de enfriarse y colapsar.

Los testigos de la explosión, guerreros de ambas flotas, contaron lo ocurrido y se realizaron observaciones de los hechos subsiguientes. Todo había sucedido según Sherpoh lo había calculado, pues no solo Divad fue destruido, sino que tres sistemas planetarios vecinos fueron alterados y varios de sus planetas, por suerte deshabitados, destruidos.

El proceso de paz tardó varias decenas de años, pero el sacrificio de Valahad y Koroff dio sus frutos.

Epílogo

Ciento noventa y cinco años, once meses, veintinueve días y veintitrés horas después de la explosión del sistema Divad, la luz de la Garra de Numbuhul continúa su viaje por el espacio.

En un pequeño planeta, un hombre de tez oscura escudriña el cielo nocturno.

- ¿No hay nada, maestro? -dijo su acompañante, cerca del fuego.

- Nada, mi buen amigo. Reviso las cartas astrales y nada, no comprendo.

- Entonces no hay esperanzas. Los astros nos jugaron una mal pasada.

- Encontraremos al rey, Gaspar. No lo dudes, está profetizado.

Otro hombre se acerca a la fogata, arroja unos cuantos leños y suspira.

- Llevamos aquí varios días, deberíamos volver a casa. Algún día escucharemos noticias del rey y lo encontraremos así.

El gran hombre negro, cuya presencia denotaba sabiduría y poder, se acercó al desesperado.

- Que triste escucharte, pero dime ¿diste de comer y beber a los animales?

- Claro que sí, pero no para ir a ver al rey, creo que lo mejor es regresar y me preparo para cuando entres en razón.

"¿Cómo darle esperanza a un incrédulo? ¿Cómo explicarle que existen designios superiores que gobiernan todo lo que ocurre en el universo?", pensaba el hombre de tez morena.

De pronto hubo una total claridad, y la noche se iluminó casi como si fuera de día. Una luz de plata bañaba todo y en el cielo una gran estrella brillaba como nunca.

Cuando el fulgor pasó, la estrella más radiante de la noche se encontraba señalando hacia una pequeña aldea.

Los tres hombres celebraron, saltando y gritando, y en ese instante comprendieron que su viaje no había sido en vano.

- ¡Viste, Melchor!, pese a tu pesimismo encontramos el rumbo- dijo el negro Baltazar.

- Lo acepto - respondió, el antes desesperado, suspiró y añadió- olvido muy a menudo que todo pasa por una razón.

Gaspar empezaba a echarle tierra a la fogata, miró a sus compañeros y dijo.

- ¿Qué esperan? ¡Muévanse! Tenemos que ir a presentar nuestros respetos al Rey.

Y así, mientras emprendían el nuevo rumbo en silencio, sorprendidos por la luz de la estrella y por su renovada esperanza, los hombres de sabiduría esperaban, como otras personas en lejanos tiempos y lugares, que así como ellos lo hicieron, otros puedan percibir La Señal.

FIN

martes, 23 de diciembre de 2008

La Señal - Capítulo 2 de 3

La Garra de Numbuhul

Contrasta la fragata de tonos metálicos con la oscuridad del espacio. Las estrellas que brillan en el fondo le dan un aspecto fantasmagórico a la nave, que lentamente se desplaza a la deriva.

Cerca de ella, se encuentra un pequeño caza vacío, o lo que queda de él, apenas sujeto por un cable metálico imitando el cordón umbilical de tremendos monstruos de metal.

En el interior de la fragata, el Coronel Valahad se dirige hacia el pabellón médico por un pasillo escasamente iluminado.

- Nehlá. Informe de las reparaciones.

Una voz femenina, que le pertenece a la computadora del "Arcano 17" contesta:

- Reparaciones iniciadas hace catorce horas, veintisite minutos y dos segundos. Atmósfera artificial restaurada. Sistemas de soporte de vida en reparación, actualmente al sesenta y ocho por ciento. Escudos al tres por ciento y subiendo. Motores al setenta y ocho por ciento. Sistema de defensa y cañones al quince por ciento.

"Retrasos, retrasos " pensaba Valahad, "pero sabemos que todo obedece a designios superiores, aunque a veces sean incomprensibles"

La puerta del pabellón médico se abre automáticamente. En su interior, rodeado por cables y tubos, y dentro de una cápsula de restauración, se encuentra apenas vivo el Capitán Koroff.

"Designios superiores", pensaban.

Pasaron una docena de días, mientras el Capitán Koroff y el "Arcano 17" se recuperaban del fallido salto al hiperespacio. Los reportes de Nehlá eran rutinarios y siempre indicaban mejoría, excepto en dos áreas: comunicaciones y propulsión. En la cubierta de mando, Valahad interrogaba a la computadora de operaciones.

- Nehlá. Análisis de motores...
- Motores al cuarenta por ciento y bajando.
- Reporte de combustible.
- Combustible al ochenta y uno por ciento y estable.
- Rayos...

"La potencia del motor sigue bajando y el combustible materia-antimateria está igual que cuando partí" pensaba el coronel, "Debía haber traído un técnico o algo o alguien"

Pero estaba solo, el único tripulante de una nave secuestrada por él y por un científico ahora muerto. Y para empeorar, seguía a la deriva con una fragata que aunque pudiese hacer funcionar no sabría hacia donde dirigir. Perdido y solo, o casi...

De pronto, sintió un golpe en la cabeza y cayó pesadamente al suelo. Antes de perder el conocimiento pudo ver el borroso rostro del capitán del sistema enemigo.

Luego de un período bastante largo de inconsciencia, el dolor que sentía Valahad en la cabeza se alternaba con ardores en la cara. estaba siendo abofeteado por Koroff, quien quería que su ocasional víctima despierte.

Aún con los ojos cerrados y fingiendo no haber vuelto en sí, el coronel aguantaba el dolor infringido mientras evaluaba la situación. Controlaba su respiración haciéndola rítmica, forzando la inspiración hasta el límite, pero tratando a la vez de no ser obvio.

Un nuevo golpe en la cara le indicó que era el momento de terminar con la farsa. Valahad abrió los ojos, tan solo para ver como un puñetazo se estrellaba contra su ojo izquierdo.

- Por fin despiertas, maldito - dijo Koroff, quien instintivamente tomó distancia del cautivo coronel.

- Veo que te recuperaste. - responde Valahad, con cierto sarcasmo.

Contrariado y confundido, el capitán solo atina a contestar con otro golpe.

- ¿Por qué me sacaste de mi nave? ¿Por qué me curaste?

- ¿En ese orden? Bueno... porque tu nave está completamente deteriorada luego del salto por el hiperespacio y te rescaté diez minutos antes que los sistemas de soporte vital colapsaran. Te curé porque según creo tú y yo buscamos lo mismo.

- ¿La aniquilación del otro? No me parece motivo para rescatar a alguien, más sabiendo que voy a matarte.

- No. Lo que tú quieres es salvar a tu gente, aunque claro, eso tal vez implique la destrucción de mi sistema planetario. Y yo quiero lo mismo, salvar todo lo que amo.

"Todo lo que amo?" pensaba Koroff "este imbécil habla de amor? Yo amo, yo tengo familia, tengo amigos y él quiere destruirlos... ja, amor... tonto"

- ¿Para eso tienes tu arma? ¿La bomba definitiva? - inquirió el capitán.

- La Garra de Numbuhul... ¿quieres verla?

Un escalofrío recorre la espina de Koroff, asiente con la cabeza.

El coronel se pone de pie, está atado. Koroff toma distancia y amenazando con el mismo tubo con que golpeó a Valahad en la cabeza, le hace señas para que avance.

Caminan por varios pasillos, toman un par de elevadores y por fin llegan a la puerta del almacén donde se encuentra el arma.

- Abre la puerta - ordena el capitán- y no digas que se necesita la huella de tu mano, porque te la cortaré antes de desatarte.

El coronel obedece.

- Nehlá. Abre la puerta del almacén cero seis. Código de acceso: Valahad. Cuatro. Dos. Dos. Siete. Sherpoh. Seis. Uno. Nueve. Siete. Mantener escudos de contención.

- Identificación de voz aceptada - contesta la computadora - Código aceptado. Escudos de contención en línea. Pase, Coronel.

El par de guerreros entra por la puerta que se abrió automáticamente. Frente a ellos se encuentra una esfera rodeada de tres campos de energía que giran lentamente en torno a así mismos, cada uno tiene un color determinado: rojo, azul y amarillo. Creando un campo de fuerza magnético, cinco arcos rodean la esfera de energía. El arma asemeja una gran garra metálica sosteniendo la esfera de colores.

- Ahí la tienes, la Garra de Numbuhul.

- Es un sacrilegio... yo conozco tus creencias - dice el capitán- Numbuhul es el creador según tu religión. Y su garra está destinada...

- Al máximo sacrificio en bien de todo ser viviente.

- Y te parece que el bien pase por la destrucción de todo mi sistema planetario.

- Parece que no eres el único que piensa así. Uno de los científicos que desarrolló esta arma fue Sherpoh, de la casa de Niveheh. Pero sus descubrimientos fueron desechados por la casta militar de mi gobierno.

- ¿Qué descubrimientos?

- Pues... déjame mostrártelos. Nehlá... simulación Proyecto Garra de Numbuhul. Sherpoh. nueve. nueve. nueve.

Apareció un holográfico proyectado por un dispositivo en el techo del almacén, mientras desplegaba las imágenes el Coronel Valahad describía la situación.

- Planearon soltar la Garra en medio de tu sistema planetario, no sería difícil, con una nave de pequeñas dimensiones la detección sería imposible. Como ves, esta arma no tiene gran tamaño.
Luego su campo gravitatorio lo acercaría al sol de tu sistema, atrayendo consigo todo lo que se encuentre a su paso... es decir, todo tus planetas. Toda la masa planetaria se evapora antes de entrar en contacto con tu sol y con ello la masa de tus sol se multiplica millones de veces. En menos de dos horas, tu sol tiene miles de veces su diámetro y toda la vida en tu sistema planetario ha sido evaporada, destruida y calcinada.

- Por el Gran Espíritu- dice Koroff, como un suspiro

- Los Jefes Guerreros de mi gobierno estuvieron de acuerdo con el plan, pero Sherpoh continuó con la simulación. Debido al incremento en la masa de tu sol, en menos de tres meses se produciría un colapso gravitacional.

- ¿Qué?

- Eso, todos los planetas del sistema planetario más próximo sería desplazados de sus órbitas, algunos explotarían, otros se alejarían tanto del sol central que se congelarían. Y en cuatro meses, toda la vida en el sistema planetario vecino se extinguiría.

- ¿Tu sistema planetario...? - balbuceó Koroff

- Si, es el más cercano... tiene tres planetas poblados, nunca podríamos diseñar una evacuación ni nada parecido en tan poco tiempo, pero los Jefes Guerreros no escucharon a Sherpoh, tan sólo querían terminar la guerra ganándola.

- ¿Por qué tienes esta bomba?

- La quería sacar de la ecuación de la guerra y hacerla estallar en otro lado, para poder demostrar la teoría de Sherpoh. Así que con su ayuda pude capturar esta fragata científica y huir, pero mataron a Sherpoh en la incursión.

Koroff estaba nervioso, y Valahad lo notó.

- Gracias a ti- continuó Valahad - estamos perdidos, sin comunicación, pero con tu ayuda podremos emitir una señal que les diga a ambos gobiernos la locura de continuar con la guerra, la unión entre nuestras existencias... sin ganadores, pero de seguro sin ningún perdedor.

- ¿No sabes dónde estamos?

- No, solo sé que tenemos un cinturón de asteroides cercano a una estrella doble, planetas sin vida y nada a ciento noventa y seis años luz de distancia.

- Pues este sistema aparece en nuestro mapas estelares, lo conocemos como Divad... y evidentemente no tiene vida, pero...

- ¿Qué?

- Antes de golpearte, activé un dispositivo rastreador de mi nave. La señal es universal, podrían rastrearnos gente de tu sistema o del mío... pero alguien vendrá.

- ¿Tenemos tiempo antes de que vengan?

- Dos semanas, días más, días menos...

La estrella binaria brilla en el negro espacio, dos guerreros comprenden la estupidez de su confrontación, mientras el "Arcano 17" continua a la deriva.

Continuará...

martes, 16 de diciembre de 2008

La Señal - Capítulo 1 de 3

Sistemas en guerra


El pequeño caza monoplaza surca el negro abismo del espacio como un rayo, mientras persigue a la fragata estelar “Arcano 17”. En el fondo, alejadas de esta persecución, se encuentran varias centenas de naves de diversos tamaños, enfrascadas en una batalla que muchos esperan sea la definitiva en un conflicto que ya lleva casi trescientos años, y miles de millones de vidas sacrificadas… pero el final tal vez no sea el que tantos esperan.


- No escapará!!! Juro que el maldito no escapará!!! – dice el capitán Koroff, en la ágil nave.


“El destino de millones de vidas está en juego, no voy a dejar que se lleven esa arma…”

La computadora del caza calcula la velocidad del “Arcano 17”, su proximidad y el estado de los escudos.


- Computadora. Escáner a máxima potencia. Reporte de tripulación y carga.

- Escáner activado. Procesando.- Contesta una voz metálica.


El capitán Koroff observa de reojo el avance del análisis solicitado, la barra de estado del escáner está pasando la mitad del total, pronto sabrá donde escondieron la mortal bomba… la que traería la paz a los dos sistemas planetarios, la que acabaría con la guerra.


“Terminar la guerra… a costa de la destrucción de todo mi sistema, de mi mundo, de mi familia y todo lo que conozco”, pensaba Koroff, mientras aceleraba casi al máximo su veloz nave de combate. “A ese precio… JAMÁS”.


- Análisis terminado. La fragata estelar es denominada “Arcano 17”. Tripulación, una persona: humanoide. Compartimiento de carga sellado. Tipo de carga…


Una luz verde ciega momentáneamente a Koroff, mientras su caza se sacude violentamente. Ha sido impactado.


- ¡Computadora. Prioridad. Análisis de combate!


Mientras el experimentado piloto realiza hábiles maniobras evasivas, la computadora muestra en pantalla varios esquemas superpuestos a la imagen real de la fragata estelar. Todos ellos indican lo mismo…


- El “Arcano 17” ha activado su sistema de defensa. Treinta y cuatro de cuarenta cañones de fotones están operando.


- Mierda. Cada vez disparan mejor… pero…


El capitán intenta esquivar los disparos sin pensar, pues necesita utilizar su raciocinio por unos segundos, segundos en los cuales cualquier distracción lo llevará a ser destruido. Pero existe algo… un detalle que se le estaba por escapar.


- Computadora. Corre análisis de patrones de disparo de la fragata estelar.


- Procesando.



“Si esa fragata solo tiene un tripulante, los disparos tienen que ser realizados por la computadora de batalla… si tengo el patrón claro, me podré acercar a la nave antes que ésta intente maniobrar”.


- Análisis terminado. Patrón de disparo en pantalla.


- ¡Lo tengo!


Mientras la computadora muestra cual es el cañón que va a efectuar el próximo disparo, el Capitán Koroff se abre paso entre destellos esmeralda, y continúa la persecución.


- El “Arcano 17” está acelerando. – Informa la computadora de abordo


- Desvía potencia a escudos frontales. Anula los cañones 1, 2, 4 y 5 y deja el 3 en manual. No escapará.


La fragata estelar se mueve rápidamente y el caza continúa la persecución bajo una lluvia de mortales rayos verdes. Los tamaños relativos y la velocidad recuerdan a un galgo huyendo de una libélula, raudos, pero a la vez con la determinación que solo décadas de experiencia en combate han podido templar. No piden ni dan tregua.

De pronto 4 compartimentos localizados en la parte frontal del “Arcano” se abren.

La computadora del caza anuncia.


- El “Arcano 17” se dispone a saltar al hiperespacio. Sus balizas de navegación están siendo cargadas.


El experimentado capitán se desanimó por un segundo. Las balizas de navegación serían disparadas 2.7 segundos antes que la fragata salte al hiperespacio, su función es conducir el impulso inicial de la nave a través de un campo magnético tan poderoso que alinea todo el fuselaje preparándolo para describir un curso en línea recta perfecta durante el viaje a velocidades superiores a la luz.


“Doce balizas disparadas a casi la velocidad de la luz, se detienen a 2 kilómetros en frente de la nave… mierda, no puedo dejarlo escapar”.


- Computadora. Prepara gancho de tracción.


- Petición denegada.


- Prioridad. Preparación de gancho de tracción.


- Petición denegada.


La computadora había analizado la misma opción que el capitán Koroff, el tiempo corría y él sabía que una petición denegada más desembocaría en la anulación del sistema. Era un programa diseñado para salvar la vida del piloto ante órdenes que desemboquen en la obvia aniquilación del tripulante.

Sin tiempo que perder, el piloto del caza sacó su arma de reglamento y disparó a la caja principal de inteligencia artificial y banco de datos de la computadora.


- No tengo tiempo de apagarte, pero ya no podrás tomar tú estas decisiones.


“Las computadoras tratando de salvar vidas, bien para un crucero pero no para la nave de un guerrero”.


Como un pulpo sobre el teclado del panel de control, su mano derecha teclea y activa varias de las funciones que necesita. Mientras tanto, su mano izquierda, firme sobre la palanca de mando sigue manejando la pequeña nave por en medio de ráfagas de fotones verdes que intentan destruirle.

Una señal se activa en la pantalla, las balizas han sido disparadas. Un pequeño destello y de pronto se alinean doce tetraedros en formación, cuatro grupos de tres cada uno. Por el medio de la formación la fragata avanza cambiando la estela de su propulsor de rojo-blanco a azul mientras acelera.

En fracción de segundos Koroff empieza a disparar, sabe que cada disparo dará en su blanco, sin embargo ronda en su mente la posibilidad de no tener tiempo suficiente para destruirlas todas.

En un segundo destruye cuatro balizas y en el próximo destruye dos, sabe que no le queda tiempo pero un rayo proveniente del “Arcano” hace impacto en un alerón del caza, gira sin control, mientras el avezado capitán lucha por seguir en su solitaria misión.

La mira electrónica del caza localiza un sector del fuselaje óptimo para sujeción y sin pensarlo Koroff dispara un gancho que va a clavarse como una garra en la fragata. Un cable metálico muy resistente brilla como el proverbial hilo de plata, nexo entre el cazador y la presa, ambos desproporcionados en tamaño e igualados en valor y habilidad.

El “Arcano 17” acelera y el caza efectúa un último disparo. Una baliza más explota en el espacio.

Una explosión de luz se traga a ambas naves y luego el vacío del espacio y las estrellas son testigos mudos del drama entre una fragata estelar, un pequeño caza monoplaza y sus pilotos.



Continuará...


martes, 2 de diciembre de 2008

Batman ha muerto... que viva Batman!!!

Y... tal como lo leen, en el número 681 publicado el 26 de noviembre de 2008, nuestro Caballero Oscuro ha dejado de existir.

Víctima de una organización denominada el Guante Negro (Black Glove) a la que pertenecía su novia Jezebel Jet (sip, leyeron bien, su novia), en 6 números Batman fue drogado, envenenado, golpeado, tenía alucinaciones, perdió la cordura, desarrolló una doble-personalidad (el Batman de Zur-en-Arrh) y por fin... cuando llegó la hora de ajustar las cuentas con los miembros de tan nefasta asociación delictiva... murió en una explosión de helicóptero, tratando de capturar al Dr. Hurt, principal cabeza del Black Glove.

Posiblemente tome el manto del murciélago Dick Grayson (el primer Robin, ahora Nightwing) y el manto de Robin sea usado por Damian Wayne (el hijo biológico de Batman)... y qué pasará con el actual Robin, Tim Drake??? Bueh... él nunca quiso ser Batman.

Tristes noticias, veremos como van las nuevas aventuras de Batman para el año 2009, y si las ventas colapsan... pues esperaremos al retorno del Caballero Oscuro (de la misma forma que volvieron a la vida Superman, Linterna Verde, Flecha Verde, Ironman, Spiderman, etc. porque si algo hemos aprendido de los cómics norteamericanos es que la muerte no es del todo definitiva... mientras el mercado lo requiera).

Paz en su tumba... mientras le dure!!!

Abraxos

jueves, 13 de noviembre de 2008

En la era previa al internet...

Hay canciones que nos gustan toda la vida y las hay aquellas que no solo nos agradan sino pareciera que se pegan a nuestro ácido desoxirribonucleico y se funden con nuestra esencia.

Triste el destino de quienes nacimos antes de la creación de la Red, del internet y de la piratería, puesto que en nustras desoladas almas tan solo queda la esperanza de encontrar las canciones que de niños o jóvenes nos llegaron a identificar. Pero la esperanza no muere fácil, lo sabemos.

Una tarde hace más de 22 años, mi hermano llegó de la casa de un vecino... más amigo suyo que mío, y tenía un cassette (sip, esas cintas de audio que se reproducían en un aparato que funcionaba con transistores y con solamente un circuito impreso) en el que había pirateado música de discos compactos.

Habían canciones de Toto, KISS y también una banda sonora que hace algunos años la había escuchado, pero que nunca le había prestado toda mi atención.

Me remonté entonces otros 6 años hacia atrás... cuando empezaba a encontrarle el gusto a estar actualizado con los estrenos de películas, y como referencia obligatoria programas de Tv como "Cine Mundo" o algo así. El caso es que como parte de la presentación inicial del programa y en los créditos finales ponían un mix que incluía bandas sonoras de muchas películas, "From Russia with Love" de 007, por ejemplo.

Y ahí también estaba esa música, iniciando con una batería que al principio me parecía un poco arítmica, que luego me encantó y ahora la tengo grabada hasta en los huesos; continuando luego con los sonidos de una trompeta que parece no tener descanso, con su propia historia que contar. Nunca imaginé que esa melodía estuviera rondando mis neuronas tanto tiempo... hasta hoy, y lo comparto con ustedes.

Señoras y señores, ladies and gentlemen, les presento algo de LO MÍO, en mi sangre, en mi mundo, en mi historia... hoy y siempre: Chuck Mangione, Los hijos de Sanchez (Children of Shanchez).


Y para escucharla con una mejor calidad:

- Los hijos de Sanchez (3' 16")

- Los hijos de Sanchez - Obertura (14' 25")

Para no perdérselas!!!

Abraxos

viernes, 16 de mayo de 2008

Hablando de monstruos y traiciones...

Pues mientras voy terminando las nuevas entregas de las desventuras de Rubén, el vampiro (rescatado por un pelo del olvido por mis buenos amigos Lucybel y Mefistum) les pongo un tema musical que me gusta mucho.

Es Monster Mash de Bobby "Boris" Pickett. Supongo que muchos de ustedes escucharon alguna vez esta canción, sobre todo en esos "enlatados" norteamericanos y sus "especiales de Halloween".

Pues bien, no conozco mucho a Boris Pickett, solo lo clásico que le encantaban las películas de horror, le gustaban Bela Lugosi y Boris Karloff íconos de ese género de cine. Nació en 1938 y murió en el 2007.

Lo importante de este tipo para mí (no pongo en duda sus aportes personales, familiares, medioambientales, sexuales.... eh... bueno ese es otro tema que no viene al caso) es precisamente este tema musical, el mismo que le inmortalizó y que cada 31 de octubre en yanquilandia (2 de noviembre por estos lares) hará que su espíritu, espero que con la voz más "ultratúmbica" que nunca, haga bailar a vivos y desencarnados.

"Whatever happened to my Transsilvania Twist?", frase inmortal que nos lleva a la reflexión, puesto que todos nos preguntamos lo mismo, en otros idiomas claro y tal vez con otros lugares, pero siempre buscando el tener nuestra propia canción en el corazón (que cursi que cursi).

Para descargar la canción en MP3 click en DESCARGAR: MONSTER MASH en MP3 :D

Disfruten una de las últimas actuaciones en vivo de Pickett.



Abraxos

PD. Ok, ok, mejor me dedico a los vampiros...

miércoles, 23 de abril de 2008

¡Bogus Blogus cumple su primer año!

¡¡¡Y por fin!!!

¡El Primer Bogusniversario!

Un año ya de escribir cuentos, algunas reflexiones personales y colgar algunos cómics. Ah… y de cambiar de plantilla casi cada tres meses :D

Aunque tal vez hayamos asistido al último episodio de las aventuras de Rubén el Vampiro, pues me enteré que hay una serie de TV en Warner Channel que se llama Moonlight y trata de un tema demasiado parecido al que propongo.

Lo mejor de este año fue entablar nuevas amistades: Mefistum, CaTa, Aspria, Purplechild, Carranz (a quien espero que le hayan devuelto su cámara), Don Juan de Sarco, Lorenzo Choquehuanca Muller y otros blogueros a los que solamente molesto de vez en cuando como Mente Marxita (excelentes los temas de Avantasia que puso) y el Dr. Gnomegang (Jesús meditando??? mmmm).

A Lucybel y al Llamero Solitario ya los conozco de tiempo, son un par de genios. Lucybel con su aplomo y visión clara de la vida... bueno de SU vida y Don Llamero con sus rollos contra el gobierno. Por suerte dejaron de lado el comentario político ambos, aunque algo me dice que será una ausencia solamente temporal.

Sin embargo, es bueno haber creado y participado en una red de blogueros que piensan, sienten y opinan en un marco de plena seguridad, confianza y, sobre todo, respeto. Por ahí y va aprendiendo la gente lo mismo en otros blogs y otros ámbitos, que buena falta le hace al planeta el comunicarse sin la palabra universal: BANG!

De todos modos, como dije en mi primera entrada no me agradan los blogs en los que solo campea la piratería, el ctrl-c y ctrl-v como única fuente bibliográfica, así que espero que las velas que pongo a los santos, las horas de meditación y las 4 tazas de café que me tomo al día me ayuden a ser un poco más creativo y más sensible a las tonteras en las que nos debatimos. Salir del molde tan reducido en el que fuimos criados, educados, adiestrados… esa es la meta, esa es la esperanza.

Ahora lo que todos esperaban. Como regalo del primer añito de este blog les pongo 2 cómics y una foto.

El primero es, por supuesto: BATMAN, la famosa obra: La Broma Asesina pero esta vez en una edición de lujo que presenta algunas variantes en cuanto a los colores, calidad del dibujo y bueh… para los que leyeron y/o tienen la versión original, comparen y disfruten nuevamente este excelente cómic. Para los que no lo leyeron… a lo mejor les darán unas cuantas ideas acerca de los orígenes oscuros del Joker, y con la nueva película de Batman pronta a estrenarse, pssss un buen aperitivo para el filme.

Ahora, como regalo número 2: Wanted de Mark Millar, que también tendrá su película en los próximos meses. Es uno de mis cómics favoritos de los cuales tan solo pude leer la versión en inglish, en portugueis y ahora en espanish, todas en el internet. Trata de un mundo (nuestro mundo) en el que los superhéroes existen o por lo menos existieron antes de ser acabados por los supervillanos. Irreverente, mordaz y con alguna que otra luz sobre el adormecimiento al que nos sumió la sociedad de consumo en la que nos movemos. Pero 100% entretenida.

Este regalo viene en 6 episodios, vamos ya saben... click, esperar, descargar, leer y suprimir.

Y por último, de regalo la foto de Mefistum, quien como muchos saben es amante de los gatos, solo que el término amante toma otro matiz con esta foto, que no saben cuanto costó en el bajo mundo: sangre, sudor y lágrimas, pero ya tenemos pruebas que el amor de Don Mefis por los felinos no comenzó con la fotografía (“parafilia” es un término que viene a mi cabeza).

Es broma, pero... quién sabe!

Bueno, no quisiera empezar a nombrar a todos aquellos con quienes me relacioné a través del mundo bloguero (a los primeros en aparecer y los más frecuentes en comentar ya los nombré), hay algunos que toman mis comentarios con mucho humor, como yo cuando los hago, otros se ofenden, y temo que si empiezo a dar nombres, por ahí se me va alguno y como no quiero causar resentimientos:

UN FUERTE ABRAXO PARA TODOS Y UN MILLÓN DE GRACIAS POR VENIR.

Recojan sus regalos!!! (Y dejen los suyos, no sean tacaños)

¡larga vida a Bogus Blogus!!!

Con todo cariño

La Maldad

ACTUALIZACION: Chequen este yutubo!!! y luego descarguen Wanted.


jueves, 3 de abril de 2008

Insomnio

Hace varias decenas de minutos estoy en la misma posición, boca arriba, mirando el techo de mi habitación.
La oscuridad de mi cuarto dejó de ser un problema, puesto que mis ojos se acostumbran con facilidad a la falta de luz.
Intento dormir, doy vueltas en la cama pero no pasa nada. Se convirtió en una situación recurrente desde hace varias semanas: Me acuesto, en busca de un merecido descanso, duermo unas horas y de pronto a las 13:00 p.m. aproximadamente… tengo insomnio.
Una criatura de las sombras como yo y con un problema tan mundano como el desvelo.
Como cualquier mortal, busco consuelo en la televisión, la enciendo y tan solo hay noticias, que si la economía, que si la política, que si los ataques terroristas… la misma mugre de siempre.
Y, ¿si salgo de mi habitación?
Lo he meditado muchas veces; salir, pasear un momento para ver si así me despejo y luego nuevamente a conciliar el sueño.
Los humanos “normales” si tienen insomnio pueden salir de noche, pero yo no puedo pasear de día. ¿Justo? No lo creo.
Abro la puerta de mi cuarto y salgo. No hay nadie, tan solo camino, sin rumbo, sin nada especial en la mente, solamente esa curiosidad, la emoción de enfrentarme al día… bueno a la luz de una tarde que comienza, auqnue sé que la estoy evitando.
Vivo en el sótano de un edificio de oficinas, nadie me molesta, pocos saben que alguien utiliza ese cuarto y aunque me vieran supondrían que me paso disfrutando de noche y aplacando los efectos de una vida “desordenada” en horas diurnas.
De todos modos, es una linda habitación, bastante cómoda y por el momento me sirve. Pienso en Ayesha y su departamento en un edificio céntrico o Don Vicente Argandeña con su mansión a todo lujo en una zona residencial, espero que cuando tenga más años como vampiro también consiga una mejor posición económica. Pero creo que no hay planes de retiro para vampiros.
En la oscuridad de mis pensamientos y del subsuelo de mi morada, veo la luz y tiemblo. No es una gran idea, no es nada interior… solo es un delgado haz de luz que se cuela por una rendija.
Doy media vuelta y decido volver a mi habitación.
Pero ya llegué muy lejos y hay algo en esa luz que me atrae. Me siento como una polilla cerca de la flama, atraído, tembloroso, excitado…
Retrocedo unos pasos, veo la luz directamente y siento mis ojos arder, se llenan de lágrimas y de dolor. Los entrecierro, pero el efecto es el mismo.
Corro a mi cuarto y saco los lentes de sol más oscuros que tengo, y cuando llego al pasillo veo que el haz de luz ha desaparecido. Corro por mis oscuros dominios, busco con temor una maldita luz de día para poderla ver, como lo hacía antes.
No entiendo, mi inesperada obsesión me podría resultar fatal, ¿Qué pasaría si en lugar de un haz de luz me encuentro con toda una puerta o ventana abierta?
Mis ojos me duelen y los cierro a medias. A menos de cinco metros de mí, se cuela por las tablas mal colocadas y rotas de una puerta clausurada un delgado rayo de luz.
Tiemblo, mis emociones están encontradas, por una parte quiero irme y por otra quedarme y disfrutar el momento.
Saco las gafas oscuras y me las coloco. Los ojos me duelen menos y me acerco lentamente.
Puedo ver partículas de polvo, diminutas pelusas flotando en el aire y haciendo su aparición de la nada gracias al rayo luminoso.
Suben, bajan, giran, desaparecen y otras, en reemplazo, transitan por la iluminada y pequeña vía. Parecen siglos los que pasaron desde la última vez que vi algo semejante.
Soplo hacia la luz y sus diminutos y transitorios habitantes dibujan con gracias remolinos en los que jamás chocan unos contra otros. ¿Cómo lo hacen? ¿Cómo conservan el orden en semejante caos?
Sin pensarlo dos veces acerco mi mano a la luz.
El olor a carne quemada es simultáneo a la breve pero espesa columna de humo que se eleva rápidamente.
El dolor no se deja esperar, pero no retiro la extremidad hasta que se hace insoportable.
El malestar desaparece rápido, mas no así las pequeñas brasas que le dan a mi palma un toque rojo que se aviva con el ligero soplido que le doy.
La luz del sol es mi perdición, es el pequeño motor que me empuja a volver a mi realidad, a reconocer que soy quien soy y lo que soy.
Vuelvo a fijar la vista en el angosto rayo solar y descubro una pequeña partícula brillando, como con vida propia, flotando entre las otras. Es una pequeñísima brasa, parte mía que se ha unido al caos y al orden de las demás partículas danzantes. Y junto con las otras, sube y baja, mientras mi respiración y mis ojos, casi sin dolor ahora, le acompañan hasta que caigo en el anhelado y reconfortante sueño.

Despierto. Me quito los lentes de sol, pues ya anocheció.
Observo mi mano que muestra una gran herida abierta. Conseguiré en seguida el alimento necesario para sanar. Tengo mucha sed y… alguien morirá esta noche.