viernes, 28 de diciembre de 2007

La caída

Me encanta esta ciudad, los días de verano solo se diferencian de los invernales por la lluvia; de todos modos hace frío y está nublado.

Ahora cae un aguacero amigo. Dulce regalo de un cielo que hace tiempo me olvidó.
Veo las calles desde la terraza de un edificio, mi torre de vigilancia provisional, empapado por el agua que cae del cielo y por la noche que nos cubre.

Me acerco al borde del abismo, mismo que me separa de otras construcciones. Flexiono mis piernas, me impulso y salto.

Aún siento extraña la sensación de todo deteniéndose mientras mi cuerpo se desplaza a través del aire. Puedo ver a la gente que camina como estatuas, congelada en su andar.

Un frío viento me sopla en la cara mientras rompo las gotas de lluvia en mi trayectoria.

Aún recuerdo la primera vez que hice algo así, esa vez no llovía. Y esa vez quise matarme.

Era una noche como ésta, la luna en cuarto creciente, pocas nubes a diferencia de la actual.

Desesperado, confundido, asustado sobre todo. Fue en otro edificio, sentía un dolor en todo el cuerpo pero aún no sabía que era por la presencia de una iglesia, con todo y la enorme cruz que se alzaba altiva en su cúpula.

Además tenía un sentimiento horrible, acababa de matar a un pobre hombre, un mendigo. Ni siquiera sabía por qué, pero lo había hecho. Remordimientos, culpa, dolor. Un verdadero cóctel de pesadilla que pocos hombres podían soportar.

Así que esa vez decidí acabar con todo. Es el final. Adiós mundo cruel, y otras frases hechas. No fue un salto, solo fue un paso al frente y dejarme caer.

Cerré mis ojos, esperé el golpe. Pasaron algunos segundos y el inevitable instinto de supervivencia hizo el resto. Abrí mis brazos, encrespé los dedos y busqué desesperadamente asirme de algo. Nada. Los ojos se me abrieron sin pensarlo, el suelo estaba a menos de dos metros, luego de un descenso libre de más de cien tardo ahora más tiempo en recordarlo que aquella noche en estrellarme en el piso.

No morí, bueno es una forma de decirlo, al menos no esa noche, no en esa caída.

Como tampoco lo haré ahora, llegando a otro edificio luego de un limpio, aunque húmedo salto casi perfectamente parabólico.

Esa noche, me di cuenta que se necesitaba algo más que un edificio de quince pisos para morir. El piso de cemento sobre el que caí se había resquebrajado, admito que tuve que poner mis manos para no irme de bruces y que me ardieron un poco, pero estaba ahí de cuclillas, entero.

Desde mi nuevo mirador contemplo a hombres y mujeres caminando por las calles, no conozco sus rumbos pero ya puedo reconocer a quienes me darán lo que necesito.

Por ejemplo la joven estudiante que pasa cerca de una tienda de libros. ¿Intelectual? Mejor, siempre me gustó la sopa de letras.

Bajo de mi atalaya, deslizándome como una gota de lluvia lo hace en un cristal.

- Buenas noches – le digo, mientras me acerco por la derecha – quiero comprar lo último de Coelho, ¿me recomiendas algo?

Se sobresalta, da un paso atrás y me mira a los ojos. Ya gané.

- Solo me gusta Brida – contesta como hablando dormida.

- ¿Sabías que una de sus primeras obras fue el Manual Práctico de Vampirismo?


Luego de charla superficial, piropos y falsa sinceridad, terminamos en las cercanías de una escuela. Para mi sorpresa ella es quien sugiere tener más privacidad.

En un callejón oscuro, nuestro cuerpos juntos. Beso su cuello mientras ella respira agitadamente, sus manos recorren mi espalda. Suspira. Nos separamos un instante y nuestros ojos se vuelven a encontrar.

Hay algo dulce en su mirada, me recuerda a…

No me permito sentir más. La traigo hacia mí con firmeza, beso sus labios y luego me precipito sobre su cuello. Me abraza presa de pasión, luego de dolor y luego de horror. Ya es tarde.

Bebo su sangre, me alimento. Tengo una sed maldita, textual.

Luego de saciarla miro sus ojos hermosos, pero sin vida. Es mi ritual, se los cierro.

Camino sin preocupación, avanzo firme hacia la calle principal. Nuevamente estoy fuerte.

Esta es mí noche, mi eterna noche. No soy un monstruo, no soy una metáfora, no soy un sueño ni una pesadilla.

Solo soy un vampiro.

martes, 11 de diciembre de 2007

Renovación y recapitulación

Como se habrán dado cuenta los amigos que pasan por este blog, pues cambié de estilo. La anterior presentación se me hizo medio monótona y yo cambio de formas muy a menudo. Lo cual que hizo pensar en que muchas veces cambiamos, o decimos que cambiamos, pero nuestra esencia sigue siendo igual.

Compañeros en el camino de nuestras vidas hay muchos y su influencia es variada, sin embargo, en esta faceta de bloguero tengo algunos compañeros y compañeras cuya presencia ha sido relevante a la hora de continuar con esta actividad.

Paso a continuación a hacer un breve comentario de cada un@ de ell@s.

Hace poco recibí la agradable visita de CaTa, una bloguera de ideas muy interesantes y que en sus Infinitos Mundos hizo que me pregunte si existe algo más que mirarme el ombligo (en palabras de Mefistum). Creo que hay algo... una idea que ... nahh, me lo dejo de tarea.

También pasó por aquí el más despreciable de todos, - no, no es el chacal de la trompeta - el Llamero Solitario, con su irreverente e irrevisable lógica y postura política. Digno de un profundo análisis... siquiátrico, caso contrario sugiero un buen exorcismo.

Los amigos de mis amigos, que pal caso son amigos míos también Purplechild (al que me encanta decirle Purplething :D), con su blog inaccesible y Carranz y algunas de las fotos más interesantes jamás publicadas y vistas por mis ojitos tapatíos... en Lateralus.

Mención aparte se merecen los que me hicieron regresar al mundo del blog: Mefistum y Lucybel.

Mefistum, cuya función es ser amalgama de varios de nosotros, y su fabuloso Baúl donde encontré desde buenos cómics hasta música digna de ser pirateada (aunque otra que ni pa que les cuento). Lo mejor que encontré en ese sitio fue un gran amigo, compañero y un alma sensible en este mundo que a veces me parece que perdió el rumbo.Todavía me río de su botón que no sirve para nada...

Cómplice y promotora de la escritura y publicación de mis cuentos, nuestra amiga Lucybel que nos convoca a participar en su Aquelarre, en el que siempre me es agradable participar, aunque que a veces he quedado mal parado :P. No cabría todo un blog para describir las múltiples actividades de Lucybel, sus bien definidos gustos que casi rayan en el extremismo rock-cómic-rebelde-contestatario y no sé cuantas miles de facciones. Miechi... allá te sorprenderás con la música que pone y sus visitas a un antro muy Lucybel de La Paz.

Sorpresa!!! Uno de los mejores autores-escritores-dibujantes-guionistas de cómics de Bolivia también dejó sus huellas por acá, les hablo de Alvaro Ruilova quien además de deleitarnos con sus Cuentos de Cuculis pues también hizo un blog en el que nos da unas cuantas pistas de su trabajo y link para visitar a otros artistas del género. Tanto cómic y tanta calidad me hace temblar de emoción.

Un comentario me intrigó y luego de seguir sus huellas me llevé la agradable sorpresa de conocer el blog de Malos Vecinos, donde Hugo y su pandilla se la pasan analizando la situación del país. Buen trabajo muchachos... pero habiliten comentarios.

Esta recapitulación no estaría completa sin mencionar a un personaje un tanto oscuro y que me impulsó a escribir sobre las contradicciones, sí... no te sorprendas es a tí. Sé que a nadie le interesará pero igual dejo un link para que te apoyen o como yo... te ignoren.
No se enogre, Sr. Peñaloza.

Ok, volviendo a los amigos y amigas (y si hay otros géneros avisen), a todos y cada uno de los que se toman la molestia de dejar un comentario, de leer y mandar mails para seguir con esta afición y tal vez para que no me sienta tan solo en mis elocubraciones: Gracias!!! Gracias por compartir mis sueños y mis pesadillas, gracias por el apoyo, gracias por poner cosas interesantes en sus blogs, gracias por la batalla de ideas y gracias por simplemente estar ahí pensando, escribiendo y sintiendo.

Seguiremos en el mundo de los francotiradores de las sombras, en las verdades dichas de frente, de costado, de espaldas y desde todos lados, del punto de vista respetado y a veces trapeado, pero siempre con el corazón en una mano y nuestras neuronas en la otra. ¿Y pa las hormonas no hay algo? Eso en otra entrada.

Abrazos, amig@s.