COMENZAR
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Maldita guerra.
Creo que me vuelvo loco.
Han pasado varios días, quizás meses, pero a mi me parecen tan solo unas horas. Batalla tras batalla, victoria tras victoria.
De mi batallón quedamos pocos, aunque todas las bajas han sido cubiertas por tropas nuevas, nuevos guerreros, nueva sangre para ser derramada en este maldito juego.
Mis compañeros y yo avanzamos sin rumbo… siempre nos movemos así, como guiados por una mano invisible que domina nuestra voluntad. Combatimos, morimos y luego los que quedan siguen avanzando.
Intento conversar con mis compañeros, pero su adiestramiento como soldados los hace ignorarme. He visto como combaten a ogros y zombis, espada y escudo en mano, sin siquiera pestañear, aún cuando los sombríos magos enemigos reviven a los caídos para volverse contra nosotros, ni una sola muestra de asombro sale de sus rostros. Lo único que hacen es combatir y… morir.
Yo rompí con la tradición guerrera de la concentración, aunque no fue adrede. Todo empezó en una campaña en la que mi escuadrón tenía que buscar y obtener
Nos encontramos luego de muchas batallas en una profunda cueva, cientos de reptiles y arañas poblaban aquél siniestro antro. Acabamos con casi todos, mientras llegamos a las profundidades de la caverna, donde se encontraba la diminuta botella que contenía el brebaje.
Pudo haberlo cogido cualquiera, pero lo hice yo. Mientras mis amigos combatían a los muertos vivientes, ancestros revividos por invocaciones de magia protectora, yo tomé la poción mientras se oía un coro anunciando nuestro triunfo.
Mi concentración guerrera se rompió, escuché por primera vez todo alrededor, los ruidos de las espadas, el sonido de nuestros pasos y… aquella maldita música.
Esa música que aún retumba en mis oídos, batalla tras batalla, segundo tras segundo. Aún domina a mis compañeros, pero a mí no.
Debo reconocer que no es del todo malo, porque el estado meditativo casi hipnótico de mis compañeros muchas veces les impidió ver los mayores peligros.
Recuerdo cuando fuimos cercados por unos ogros en el Bosque de las Lágrimas. Mientras mis compañeros combatían en un claro del bosque, yo me interné en su espesura, cubriéndome con los árboles.
Aunque llamé a mis amigos, ninguno me hizo caso. Pero los ogros me buscaron y siguieron; al estar dentro del bosque tuvieron que formar una fila para atacarme y yo tan solo tuve que esperar y acabarlos uno por uno. Quince ogros muertos, todos por mi espada.
Me vuelvo loco, pero sigo avanzando. La lucha nos espera y pronto todo acabará.
Envidio a mis compañeros, caminando sin miedo, afrontando lo que venga con valor, casi resignados a morir.
Yo tiemblo, ellos siguen caminando.
Está pasando de nuevo. La locura está afectando.
Todos mis compañeros se han quedado quietos, mientras el cielo parece haber cambiado de color. El paisaje se ha congelado, miro a lo lejos y veo unos muertos vivientes que también están como detenidos en el tiempo.
Solo yo me muevo.
Hay un pozo a unos pasos de distancia y me acerco a él. Por más que intento no puedo mover la manivela y sacar agua. Veo una aldeana, quieta por supuesto, cargando un balde con agua. Me aproximo. Quiero quitarle el balde y no sucede nada.
De pronto veo mi reflejo en el agua del recipiente.
No recuerdo cuando fue la última vez que vi mi rostro. Trato de recordar y solo puedo ver retazos de las batallas en las que he combatido, antes de eso…
Mis cavilaciones se ven interrumpidas por el ruido y la música que indican que la batalla se ha reanudado.
La mujer con el balde corre despavorida, pero no por mi presencia sino por la cercanía de un ejército de cadáveres guerreros, prestos a acabar con la aldea y con nuestras tropas.
Veo como mis compañeros, siempre en trance, dan una dura pelea, sin embargo algunos caen y sus cadáveres, iluminados por una mortecina luz verde, se reaniman y pelean contra sus, ahora, ex camaradas.
Conozco esa magia. Busco con la mirada al Mago Oscuro, alguno debe haber, que realiza tal abominable hechizo de resurrección.
Rodeado de cuatro esqueletos soldados está el que busco. Los ataco, hacen un círculo a mi alrededor y atacan casi al mismo tiempo. Soy alcanzado por una de sus espadas, aunque no veo mi herida he sentido claramente el golpe, presiento que le atinaron a mi escudo.
Normalmente retrocedería unos pasos, eso es lo natural es lo que hacen todos los guerreros de mi tropa, pero sé que eso esperan mis contrincantes. Así que esquivo otro golpe de espada de una grotesca calaca andante y me sitúo delante del Mago Oscuro
Cierro los ojos y asesto cuantos golpes puedo, estos magos no son buenos combatientes pero son bastante duros.
Cae.
Su cuerpo de deshace aceleradamente.
Cojo su cetro, aunque no se supone que yo deba hacer eso. Siento dolor en los brazos, no sé si por el esfuerzo o por alguna magia en el cetro. Se incrementa el dolor y miro al cielo.
Extraños signos aparecen en el cielo, mientras todo alrededor nuevamente se detiene.
La música que viene de todos y ningún lado ha cambiado y los signos del cielo cambian y todo adquiere una tonalidad azul-violácea.
Intento descifrar los signos.
Tomo mi escudo y lo utilizo como espejo, mientras veo aterrado en letras distorsionadas el mensaje de una inteligencia superior.

No recuerdo nada antes de ser un guerrero, nada antes de las batallas; sé que empecé a ser yo mismo desde aquella vez que tomé esa poción azul. No recuerdo ni mi nombre pero igual rezo a los dioses para que termine esta guerra, este absurdo juego.
Mientas el cielo cambia de color, se ilumina y se oscurece de golpe, en ese preciso instante lo sé pero tengo que pronunciarlo.
- Yo soy …
¿TERMINAR?
SI
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- Ya voy.
- Apaga ese aparato y apúrate.
- Creo que tengo que comprar un antivirus.
- ¿Por qué? ¿Pasa algo malo con tu computadora?
- Sip, en una misión de mi nuevo juego algo fallaba con uno de mis soldados, se comportaba extrañamente. Incluso hacía unas maniobras medio raras sin que yo mueva el ratón.
- Tal vez así sea el juego.
- Tal vez, pero era el único soldado que se movía aunque pausara el juego. Y, al final… parecía que… me estaba mirando.

11 Comentarios ¿y el tuyo?:
Hay momentos en que quisiera decirte que eres un re amigo... momentos en que simplemente valoro tu trabajo y momentos como este en que no encuentro palabras para expresar lo que siento.
Re bueno el cuento! (empezaré por eso) te aseguro que me mantuviste en vilo y que en ningun momento ni se me pasó por la cabeza que todo esto era parte de un juego.
Che flaco... te pasaste, me gustó mucho, muchísimo.
Esta para guión de comic (deberías pensar lo de guionista, se de muchos comiqueros que se mueren por un buen guión).
Dale!, queremos mas cuentos!.
Buena sugerencia la de un comic, mira que al parecer los dibujantes andan con escasez de ideas frescas y originales.
Me gustó mucho el cuento amigo mío y pensar que no sabías qué escribir hace un par de días! ¿No será San Miguelo quién te inspiro? :D
Te felicito, chau.
No me voy a devanar el seso rebuscando palabras. Sólo decirte con toda honestidad: no pares de escribir, que lo haces de maravilla!
Gracias por los halagos, amigos.
Cierto, no? Hace unos días me pegaba de cabezasos contra mi escritorio bucando qué escribir y ahora me salio otro cuento corto bastante interesante (sin falsas modestias).
Hace algunos años, cuando el juego (pirata) de moda era Starcraft, un amigo con el que jugábamos una partidita me dijo: "Estos tipos aparecen y mueren sin darse cuenta de lo que pasa. ¿Que tal si su Inteligencia Artificial fuese una Conciencia Artificial?".
Con esa idea en mente me puse a escribir este cuento, claro que es imposible para mí escribirlo y luego leerlo, sin pensar los niveles de conciencia en juego.
El Soldado del cuento en un primer nivel, Antonio (el del cuento) jugando en otro nivel de conciencia y ... YO como creador del cuento en un tercer nivel, jugando con todos los personajes.
Y si todos (en general) y yo (en particular) tenemos conciencia, aún siendo parte del juego de un ser de otra dimensión?
Abrazos
Creo que tus cuentos son mejores que tus comentarios, amigo mío... o yo me perdí en algún punto de tu elucubración dimensional.
6?
JAJAJA
Otro día te explico con dibujitos, bueno?
Chú
Hola, llegué aquí recomendado por mi amigo Mefistum y te digo que me gustó mucho tu cuento, te felicito y que la fuerza te acompañe. No sé por qué Mefistum me dijo que te dijera eso, chao desde Temuco , saludos
Gracias por el comentario. Si les digo que esos son los únicos cuentos que me sé? Digo, de mi autoría por supuesto.
Un abrazo desde La Paz, y sigue pasando por este humilde blog.
Chú
Hola, vengo a agradecer tus letras dejadas en mi blog. No me dejó de sorprender leerte por allá, me encantó que lo hicieras porque me da la posibilidad de decirte que he leído este blog muchas veces, y que me deleito con tus escritos.
Verdad que escribes muy bien, no solo en la forma sino que también en sus contenidos, me agrada leer la reflexión que haces acerca de la guerra, del dolor, de la necesidad de tratar a los demás de un modo nuevo, de deponer las hostilidades y de reconocerte en los demás, ser humano en búsqueda...
Gracias por tu entrega , por tu reflexión, por tus gestos
Saludos, CaTa
Buenísimo el cuento. Me imagino si pasara algo similar con los luchadores del Smack Down que están jugando últimamente a full mis hijos. Obviamente es cualquier burrera ese juego, cero estrategias, sacarse la mugre nomás.
Buenísimo el cuento, insisto.
Un saludo. Me voy a buscar cigarritos de chocolate.
Gracias por la visita, Vania.
No sé como llegaste a mi blog, pero es un honor tenerte por acá.
Y sí, me encanta la posibilidad de que varias "cosas" con las que nos relacionamos cotidianamente tengan conciecnia. Además, me sorprendo de lo poco concientes que somos una gran parte del tiempo.
Regresa cuando puedas y cuando quieras...
Abraxos
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