miércoles 28 de noviembre de 2007

En tolerancia

Mientras intentaba escribir ayer, pues solo me salían cuestiones políticas que, siendo franco, atacaban a uno y otro bando.
Pero, en mi típico estilo mediador y conciliador busco las respuestas en otro lado e intento comprender los orígenes de la intolerancia.
Como todo lo que vemos fuera de nosotros es lo que traemos por dentro, la intolerancia no podría ser de otra manera.
Antony de Melho dice:

El dolor existe, y el sufri­miento sólo surge cuando te resistes al dolor. Si tú aceptas el dolor, el sufrimiento no existe. El dolor no es inaguantable, porque tiene un sentido comprensible en donde se remansa. Lo inaguantable es te­ner el cuerpo aquí y la mente en el pasa­do o en el futuro.
Lo insoportable es querer distorsio­nar la realidad, que es inamovible. Eso sí que es insoportable. Es una lucha in­útil como es inútil su resultado: el su­frimiento. No se puede luchar por lo que no existe.
Sufrimos cuando queremos que las cosas sean de una manera distinta a la que son.
La filosofía budista y otras corrientes orientales dicen: Lo que no te gusta de otros es lo mismo que no te agrada de mismo. O como dijo Confucio: Cuando veas a un hombre sabio, piensa en igualar sus virtudes. Cuando veas un hombre desprovisto de virtud, examínate a ti mismo.

Para terminar con las citas de personajes sabios adjunto esta tira de Garfield, que refleja que en la intolerancia y en los puntos de vista cerrados que obnubilan nuestra mente el problema lo tenemos nosotros, las cosas son como son pero sufrir y hacer sufrir a la gente por nuestras percepciones y perspectivas es una opción que en mi caso prefiero no tomar.
¿Para qué puse esta entrada?
La verdad... para recordarme a mí mismo que me falta andar en tolerancia, y que siempre se puede ampliar la conciencia, el corazón y dejar al espíritu ver las cosas como Dios las debe ver.
Si le sirve a alguien más...

2 Comentarios ¿y el tuyo?:

Lucybel dijo...

Es cierto, el refrán ese que dice "el ladrón cree que todos son de su condición" es tan cierto como la vida misma. Muchas veces me he preguntado si lo que reclamo a mis amigos, enamorado, etc. no son cosas que debería reclamarme a mi. Si no es que cobardemente estoy reprochandole a otro lo que no puedo reprocharme a mi porque no me atrevo. Caso de estudio, maduración personal y meta individual es evitar este tipo de situaciones, bueno... algún día lo lograré.
En cuanto a la tolerancia, creo que es muy complicado (lograrlo te haría un santo) tolerar algo que va en contra de TUS principios y concepto PROPIO de justicia. Es más, esta tolerancia podría en algun momento convertirse en una bomba de tiempo al almacenar cosas tales como:"no entiendo pero asi supongo debe ser" que podrían explotar en cualquier momento. Me pregunto que pensarían los aymaras y quechuas cuando los españoles les violaron a las hijas, les robaron lo que pudieron, los esclavizaron, derrumbaron sus dioses sagrados y les impusieron otros a punta de espada. Presumo tuvieron que tolerar de lo contrario la historia hablaría de suicidios en masa.
Ahora, cambios políticos de por medio, se intenta cambiar una realidad que radica principalmente en la premisa de "el bien de la mayoría", me pregunto hasta donde la clase media y alta podrá tolerar las "incomodidades" que resultan de las medidas tomadas por nuestro "indio" presidente para que exista algun "equilibrio" en la repartija de ganancias del estado.
Nos tocará tolerar? valdrá la pena? o hay que salir a hacerle frente a las medidas del gobierno?.

La maldad dijo...

No creo que la tolerancia vaya por la resignación, ni menos a dejar que pisoteen tus derechos.
Tolerar es mucho menos que aceptar, pero por lo menos es un comienzo para dialogar desde el respeto.
Auqnue no comparto tu idea social de una tolerancia impuesta a la fuerza.
De todos modos, sabes que mi blog no pretende ser político, pero tolero tu comentario.
JAJAJA
Abrazos